Inmemorian Mario Castaño Bravo

Mario Castaño líder de la cuenca de la Larga Tumarado ha emprendido un nuevo camino impuesto por los violentos que no estimaron su voluntad de paz y amor por la vida campesina, la vida digna y la defensa del territorio. Mario nació el 22 de julio de 1959 en la vereda Las platas, en del departamento de Antioquía, municipio de Arboletes, corregimiento del Carmelo.

Con su padre y otro hermano llegan a la cuenca de la Larga Tumaradó, vereda La Madre en el año de 1975. Su Padre Gerardo Castaño Bravo y su madre Ena Guillermina Bravo aprendió el amor por el trabajo campesino.

Fallece su padre en 1977 y Mario con cinco hermanos más sacaron adelante labores de cultivo y ganadería. Conoce en la vereda La Madre a su compañera de vida Edilia Isabel Flores Ramos en 1979 con quién tendrá nueve hijos, por quienes siempre se negó a vender su tierra a paramilitares cómplices de los ocupantes de mala fe, quienes en 1997 desplazaron a su familia del territorio, desde entonces se levantó como un líder comunitario participando en el retorno de 48 comunidades del territorio sin acompañamiento del Estado.

Hoy su familia, comunidades de la Larga Tumaradó, Pedeguita y Mancilla, Curvaradó, Cacarica, y Jiguamiandó, lo recuerdan por su liderazgo, compañerismo y resistencia a pesar de tantas amenazas y le escriben estás palabras…

“Sentimos dolor hoy al perder un pilar que luchó y dio todo de él, hasta su último suspiro por nosotros… lucho cómo ningún otro lo haría. Mario, hombre que nos enseñó y nos guío sin ningún miedo a luchar, luchar sin temor. Su legado: luchar por todos y que se haga justicia sin temor . Hoy esta muerto para quienes lo mataron, para nosotros hoy sigue vivo, como todos los líderes de guerra que mueren en batalla. Sus victorias y sus triunfos son los que hacen que sea un líder que vivirá para siempre”

Mario Castaño un reclamante de su tierra y del derecho a vivir y morir en su propio territorio, hoy continúa acompañando, animando con su espíritu libertario y de paz a las comunidades y procesos que procuran otro estilo de vida, de inclusión, de oportunidades, de afectos, lleno de sentimientos verdaderos de justicia, de solidaridad, de compromisos.

Mario Castaño el hombre amante de su territorio, vivió en su ser la del conflicto armado. Vivió en su ser la dureza del desplazamiento forzado, del despojo territorial. Pero su amor infinito por las múltiples vidas de en el territorio lo convirtió en un referente para la recuperación y el regreso al lugar dónde nunca debió ser desplazado. El espíritu sin rencores de Mario lo llevó a convertirse en un constructor de Paz desde su territorio, desde su comunidad……. Por eso el es miembro de CONPAZ, desde ese espacio animó a cientos de personas afectadas por la guerra y por el despojo territorial a reivindicar sus derechos, a caminar las sendas en búsqueda de un país y sociedad distintos, más humanos, más respetuosos en la relación con las naturalezas.

 

Bogotá, D.C., noviembre 29 de 2017

Comisión Intereclesial de Justicia y Paz 

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