Terminar la guerra: una tarea de Colombia

1. El anuncio de inicio de Diálogos de Paz, así como la firma de una Agenda para la negociación entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, con el objetivo de dar fin al conflicto armado interno es un hecho de gran trascendencia y que saludamos con optimismo.


Los anuncios del ELN de vincularse a un proceso amplio y multilateral de paz, con participación de la sociedad civil, aumentan las expectativas de avanzar en poner fin a la cruenta guerra que ya se acerca a medio siglo de existencia. Se reafirman los argumentos que insisten en que la Solución dialogada y negociada del conflicto se impone a los intentos dolorosos de salidas militaristas. Desde el inicio de este proceso llamamos al Gobierno y a la Insurgencia a que no se levanten de la mesa de diálogo hasta llegar a un acuerdo definitivo, compromiso que debe orientar las conversaciones.

2. La naturaleza del conflicto colombiano, así como la experiencia, exigen que la sociedad civil, constructora de país desde diferentes procesos sociales y que en últimas ha sido víctima del conflicto, juegue un papel protagónico en este proceso. La necesaria incidencia de las organizaciones sociales, políticas, religiosas y de todo orden, en los temas en discusión sobre la mesa, reclaman pactar unos mecanismos que permitan expresar, argumentar y decidir, a la sociedad, sus puntos de vista sobre lo que está en juego en la Mesa de Negociación. Por esta razón es vital que desde el inicio de este proceso, se definan métodos y formas claras que permitan que las aspiraciones de la sociedad se formulen en el marco de las negociaciones y ganar de esta forma una verdadera legitimidad para este proceso.

3. El camino del diálogo y la negociación va estar plagado de dificultades y provocaciones. Los enemigos de la paz, abiertos y encubiertos, estarán al acecho. Por esta razón creemos que es indispensable que se pacte de manera inmediata un cese bilateral del fuego y hostilidades.

4. Los sectores sociales y populares debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde para aportar a que el proceso que han emprendido el Gobierno y la Insurgencia lleguen a feliz puerto. Por eso quienes suscribimos el presente comunicado hacemos extensivo a toda la sociedad el llamado a construir una RUTA SOCIAL COMUN PARA LA PAZ, que articule las distintas iniciativas que como el Congreso Nacional por la Paz, las Constituyentes Populares por la paz, la Semana Por la paz y el Congreso de Universidades por la paz, entre otras, hagan posible la construcción de un movimiento social por la paz, que no permita que este valioso proceso tenga vuelta atrás y que al centro de las soluciones negociadas estén las aspiraciones del pueblo colombiano.

5. En el entendido que el escenario natural de los movimientos sociales es la movilización ciudadana, convocamos a acompañar la instalación de las mesas de negociación, proponiendo e instalando un dialogo social, el próximo 5 de octubre, con una GRAN JORNADA NACIONAL, donde millones de colombianas y colombianos diremos de forma contundente: Colombia está por la paz, y esta requiere cambios políticos y socio-económicos importantes.

Ruta Social Común Para La Paz

Congreso de los Pueblos, Minga Social y Comunitaria, Colombianos y Colombianas por la Paz, Comosoc, Iglesia Presbiteriana, Iglesia Luterana, Redepaz-Semana por la Paz, Red Universitaria por la Paz, Partido Comunista Colombiano, Poder y Unidad Popular, Fuerza Común, Movimiento por los Derechos del Pueblo, Asociación de Cabildos del Norte del Cauca ACIN, Asociación Minga, Unión Sindical Obrera, Ruta Pacifica de las Mujeres, Corporación Humanas, Casa de la Mujer, Periódico Desde abajo, Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Corporación Ensayos, Consejería en Proyectos Sociales (PCS), Corporación Nomadesc, Coordinador Nacional Agrario –CNA, Colectivo de Mujeres Excombatientes de la Insurgencia, Paz con Dignidad. Proyecto Puentes para la Paz, Iglesia Menonita/Justapaz.