Enfrentamiento entre unidades de la Policía de Turbo e integrantes de las “Autodefensas Campesinas”

Un enfrentamiento entre unidades de la Policía de Turbo e integrantes de las “Autodefensas Campesinas”, hubiese sido un signo del cumplimiento de la Política de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que comprende el ataque a estos grupos, y de paso una manifestación precisa de mecanismos de prevención frente al actuar de las estructuras paraestatales contra la población. Sin embargo, esa verdad sigue siendo una quimera pues las prácticas oficiales contrastan con la verdad real, porque las verdades procesales no son la verdad real.


Santafé de Bogotá, julio 07 del 2000

Doctor
ANDRES PASTRANA ARANGO
Presidente de la República

Doctor
HUMBERTO DE LA CALLE LOMBANA
Ministro del Interior

Doctor
ALFONSO GOMEZ MENDEZ
Fiscal General de la Nación

Doctor
JAIME CORDOBA TRIVIÑO
Vice Fiscal General de la Nación

Doctor
JAIME BERNAL CUELLAR
Procurador General de la Nación

Doctor
JOSE FERNANDO CASTRO CAYCEDO
Defensor Nacional del Pueblo

Doctor
CAMILO GOMEZ
Alto Comisionado de Paz

Reciban un respetuoso saludo.

Un enfrentamiento entre unidades de la Policía de Turbo e integrantes de las “Autodefensas Campesinas”, hubiese sido un signo del cumplimiento de la Política de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario que comprende el ataque a estos grupos, y de paso una manifestación precisa de mecanismos de prevención frente al actuar de las estructuras paraestatales contra la población. Sin embargo, esa verdad sigue siendo una quimera pues las prácticas oficiales contrastan con la verdad real, porque las verdades procesales no son la verdad real.

El sábado 24 junio en uno de los bares ubicados en la única calle céntrica de Turbo se encontraban tomando licor varios integrantes de los grupos paramilitares. En horas de la noche, aproximadamente a las 8:15 p.m., varios pobladores del municipio constatan que varios de ellos seguían en la misma actividad, con sus motocicletas y vehículos cerca del lugar.

A eso de la 1:30 .a.m. del domingo 25 de junio, se escuchó una explosión y unos tiros. Posteriormente se inicia una movilización de motos por la vía principal desde el centro de Turbo hacia el corregimiento el Uno. Aparecen en otras motos, otro grupo de hombres armados. Algunos uniformados de policía, otros vestidos de civil con radios y armas cortas, otros semidesnudos, con pantalón y sin camisa, a eso de las 2:10 a.m. La totalidad de los armados venían del centro del municipio por dos caminos y se fueron encontrando cerca del Albergue Campesino “Unidos Retornaremos II”, ubicado en el terreno de las Hermanas de la Madre Laura. Allí se escucharon unas detonaciones que dañaron una pequeña tienda del barrio, los disparos se produjeron a menos de 20 metros entre los hombres a moto y los que lo seguían. Se escucharon varias gritos y expresiones, entre los armados: “Pero qué es lo que pasa?” “Ya dejemos la cosa así”. “Paremos la cosa”. A los habitantes de los alrededores les expresaban: “apaguen las luces y tírense al suelo”

A pesar de un momento de calma, el enfrentamiento verbal siguió y los primeros, integrantes de los paramilitares que se observaron consumiendo licor, continuaron su camino y se ubicaron al lado del templo del Santo Ecce Homo, en un lote vacío, al lado del Albergue Campesino “Unidos Retornaremos” I. Allí se produjo otro intercambio de disparos, se activaron algunas luces de visibilidad nocturna y cesaron los disparos por cerca de dos horas. Hacia las 2:30 a.m. personal de la SIJIN y la policía mantenían un puesto de control en diagonal a la iglesia del “Santo Ecce Homo”, quiénes manifestaron que se encontraban en un enfrentamiento con los paramilitares. Hacia las 3:35 a.m. se escuchó una nueva detonación pero mucho más lejos del templo del “Santo Ecce Homo”.

Posteriormente se escuchó el movimiento de una ambulancia. A eso de las 5:45 a.m. terminó la presencia policial cerca del templo del “Santo Ecce Homo” y todas las cosas quedaron “bajo control”.

Los hechos no podían pasar desapercibidos entre los habitantes del municipio pues se trata de una situación poco usual los “enfrentamientos” entre las autoridades policiales y los paramilitares. La población que ha sufrido los graves atentados contra sus vidas y han experimentado los mecanismos de control en las zonas rural y urbana por parte de las estructuras paramilitares, desde hace cerca de 5 largos años, al lado de todo tipo de autoridades, con profundos silencios y con signos evidentes de complicidad, se extrañó por lo sucedido en la madrugada.

Pero mucha más fue la sorpresa cuando se conocieron las informaciones en la radio comercial “Radio Net” y la prensa regional, “El Colombiano” y “El Mundo”, basadas en declaraciones del comandante de la Policía de Urabá, JESUS ANTONIO GOMEZ MENDEZ. Según el oficial de la Policía, “lograron neutralizar a los paramilitares cuando se disponían a entrar al Albergue” (El Colombiano, 26-06-00 p.7ª) o la versión del diario “El Mundo” que dice: “El Comandante de la Policía Urabá, coronel JESUS ANTONIO GOMEZ, informó que un grupo paramilitar se encontraba en cercanías de Turbo, planeando una incursión armada contra un asentamiento donde presumían que había guerrilleros.

Según el coronel, la fuerza pública se enfrentó con los alzados en armas, resultando una motocicleta y dos patrullas de la policía, quemadas. Así mismo informaron que los paramilitares dejaron rastros de sangre, por lo que se presume llevaban varios de sus hombres heridos” (…) “De acuerdo con la información suministrada por las autoridades de esa región, los grupos paramilitares planeaban una masacre, hecho que fue detectado a tiempo por agentes de la ley, lográndose un despliegue en las principales vías que dió (sic) al traste con las pretenciones (sic) de los “paras”, según se indicó el comandante de la Policía”. (El Mundo, sección Sucesos. 26-06-00)

Al ubicar el hecho en el contexto local, no queda menos que expresar una serie de cuestionamientos profundos que permiten colegir que en ningún momento se trató de un atentado contra las comunidades desplazadas del Cacarica y que si así hubiese sido los dispositivos preventivos y de reacción demuestran que no hay unos mecanismos adecuados de la Policía.

Los paramilitares que se enfrentaron estuvieron consumiendo licor durante el día y la noche, por allí circularon agentes y unidades de policía en su acción rutinaria. ¿Por qué no actuaron antes de los hechos? ¿Si desconocían que eran paramilitares porque no realizaron cateos en el establecimiento público, pues, permanentemente se ha señalado la presencia paramilitar en Turbo en los establecimientos públicos? Todo el mundo lo sabe, y lo ve, ¿por qué las autoridades no han actuado, simplemente haciendo algún registro?.

Se ha conocido por parte de sus despachos que se han presentado ingreso de hombres armados vestidos de civil, con armas cortas ocultas entre las camisas, y radios de comunicación al Coliseo donde se encuentra la Comunidad desplazada del Cacarica. ¿Por qué no hay una actuación efectiva de la Policía? Se ha dejado en conocimiento de sus oficinas la presencia paramilitar, las reuniones que realizan en la zona rural de Turbo, ¿Por qué no se ha actuado?. Siguen vestidos de camuflado entre los corregimientos El Dos y El Tres, ¿Qué operativos efectivos se han desarrollado?

En las reacciones de la madrugada, ¿qué significa el diálogo a viva voz entre los enfrentados tratando de bajar la tensión? ¿Cómo interpretar el hecho? ¿Si se trataba de un atentado contra alguno de los Albergues, supongamos el I y el II, por qué, los perpetradores del supuesto atentado, cruzan por los lugares humanitarios sin siquiera abalear la parte exterior de los mismos? Para nadie que conoce los lugares humanitarios es un secreto la altísima vulnerabilidad de los mismos. Ante un eventual ataque armado, no se requiere derrumbar muros ni superar grandes obstáculos, mucho menos enfrentar a las unidades de policía pues irregularmente realizan el control. Por los retenes, ubicados a la entrada y a la salida de Turbo, cruzan cotidianamente los paramilitares y nunca se les requisa, en cambio de modo irregular, a otros vehículos particulares o de servicio público.

Por otro lado, este mecanismo de control policial se ubican a una distancia de los Albergues o el Coliseo que no enfrentarían un ataque armado, pues controlan solamente uno de los varios accesos a los lugares humanitarios, su localización es inadecuada para prevenir. ¿Qué papel cumplieron los retener ese día, el limitar el exceso de velocidad de los vehículos y motocicletas? ¿Cuál es la fundamentación para expresar que se trataba de un atentado contra la comunidad desplazada? ¿Cuáles son los indicios, las pruebas? Sí es así, ¿por qué nunca se han enfrentado a las estructuras paraestatales ubicadas en sedes a las que han acudido muchas personalidades del país, periodistas nacionales e internacionales? ¿Cuáles fueron las afirmaciones verdaderas del oficial de la Policía Urabá? ¿Son las que retoma el diario “El Mundo”, en las que se señala que se trataba de un atentado contra un asentamiento contra el que se presumía había “guerrilleros”? ¿Quién hace la aseveración, el oficial de la Policía, el periodista? ¿Si fue el periodista, por qué no existe una rectificación solicitada por la Policía? Es acaso qué se sigue pensando que los desplazados son “guerrilleros”? ¿Qué pretende construir en la opinión nacional e internacional, las declaraciones policiales? ¿Decir que se está controlando, qué se está previniendo, qué se está actuando? ¿Pero acaso realmente se previno y se está previniendo? ¿Qué mensaje se pretende dejar, que si se operó con eficacia y que se han hecho grandes esfuerzos y qué efectivamente iba a ver una masacre? ¿Quiénes han sido capturados, detenidos, investigados por su responsabilidad intelectual y material? No se trata acaso de un frustrado grave atentado? ¿Qué hay detrás de este roce armado?

Dejamos esta constancia histórica que evidencia la impunidad con que las estructuras paramilitares permanecen en la región con la anuencia, complicidad y aquiescencia de las autoridades; la ineficacia de los mecanismos de prevención y de control para evitar graves daños irreparables contra la comunidad aún en situación de desplazamiento que se encuentra en Turbo, la utilización de la obligación de dar garantías a la comunidad desplazada para explicar otros hechos.

Expresamos nuestra profunda censura moral por el uso que se ha hecho de la comunidad desplazada del Cacarica para justificar y para ocultar, otras situaciones que se viven en las estructuras del paraestado. La mentira no se puede ocultar con mentira. Esperamos que algún día de la verdad de lo que sucedió sea conocido entre las filigranas de la mentira que se ha construido, y en las que se devela que el paramilitarismo de las “Autodefensas” están asentadas en Turbo sin que hayan acciones de Estado para enfrentarlas.

Con profunda preocupación,

COMISION INTERCONGREGACIONAL DE JUSTICIA Y PAZ