Comunicado Kroc Institute sobre la necesidad de continuar el Acuerdo de Paz en Colombia

“La implementación del Acuerdo de Paz avanza significativamente, pero es necesario emprender reformas estructurales que hagan  posible la construcción de una paz de calidad en Colombia”: Instituto  Kroc 

Bogotá, agosto 9 de 2018. “La transformación del país y la construcción de la paz son procesos de largo aliento que requieren del compromiso de toda la sociedad  colombiana. Todos los sectores tienen un papel que desempeñar en la implementación  de un Acuerdo que refleja los principios de la Constitución Política de 1991 y busca  lograr objetivos nacionales ampliamente compartidos. Impulsar una implementación  efectiva y eficiente será uno de los retos principales del nuevo Gobierno”. Así lo expresó  el Representante en Colombia del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de  la Universidad de Notre Dame (EEUU), Borja Paladini Adell, durante la presentación,  esta mañana en Bogotá, del Segundo Informe sobre el Estado Efectivo de la  Implementación del Acuerdo de Paz en Colombia elaborado por esa organización, de  conformidad con el mandato que le fue conferido en el Acuerdo Final (numeral 6.3.2).

El documento muestra en cifras el progreso periódico de la implementación desde el 1 de diciembre de 2016 hasta el 31 de mayo de 2018 y en él se afirma que “todos los puntos del Acuerdo presentaron avances, especialmente, los relacionados con el cese del  fuego, acantonamiento, dejación de armas, y conversión de las FARC en un partido  político con representación en el Congreso, gracias al compromiso de las partes”. Sin  embargo, se debe avanzar con más ímpetu hacia la promoción de reformas estructurales  a mediano y largo plazo que son necesarias para consolidar la paz, como la mejora de la  efectividad institucional para construir confianza entre la sociedad y el Estado,  garantizando la presencia de este, así como la vigencia del Estado Social de Derecho en las áreas previamente controladas por las FARC, que hoy son disputadas por diversos actores armados ilegales.

Al respecto, el informe recomienda que la implementación mantenga los avances alcanzados y se enfoque, cada vez más, en la transformación institucional y estructural, con una mayor inclusión social, participación ciudadana, articulación nación-territorio, garantías de seguridad, respeto por los derechos humanos, fortalecimiento de la justicia y mecanismos efectivos de transparencia y rendición de cuentas.

Paladini Adell añadió que “la implementación de un acuerdo de paz, sobre todo después de tantas décadas de conflicto, es un proceso difícil y complejo y tarda muchos años en generar cambios, pero puede convertirse en una oportunidad de transformación para garantizar el derecho a la paz y el desarrollo sostenible y crear una sociedad más democrática y equitativa, pues se trata de una apuesta de Estado que va más allá de lo  político-partidista y del trabajo de cuatro años de gobierno”.

Progreso en la implementación del Acuerdo es del 61%, pero la sostenibilidad de la paz enfrenta varios riesgos

Comparado con los 34 acuerdos de la Matriz de Acuerdos de Paz (PAM, por sus siglas en inglés) desarrollada por el Instituto Kroc, la implementación del acuerdo de paz colombiano avanza a un ritmo promedio y ha logrado avances que en otros países requirieron mucho tiempo. En 18 meses, el 61% de los 578 compromisos está en proceso  de implementación o ha sido implementado completamente y el 39% sigue pendiente.

Algunos de los temas importantes y urgentes que presentan retrasos están relacionados con la reforma del sistema político electoral, las circunscripciones especiales para las  víctimas, las bases normativas de la reforma rural integral y las medidas orientadas a  brindar garantías de no repetición. Otros temas pendientes tienen un cronograma de  implementación posterior a 2019.

Si bien se han logrado avances en muchas áreas del Acuerdo, el documento llama la atención sobre la necesidad de atender a alertas persistentes desde la publicación del  primer informe en noviembre de 2017, puesto que amenazan al proceso y debilitan la  estructura base de la implementación: se trata de temas como las precarias condiciones  de seguridad en las que se encuentran defensores de derechos humanos y líderes  sociales y sus comunidades en algunas regiones priorizadas, excombatientes de las  FARC, y sus familias. Además de la importancia de avanzar en las medidas necesarias  para brindar garantías de seguridad y protección a estas personas, es crucial que la sociedad colombiana comience a valorar el rol que cumplen los líderes en la construcción del Estado Social de Derecho y la importancia que tienen para llevar la oferta institucional requerida en los territorios que anteriormente ocupaban las FARC.

Otras alertas están relacionadas con los retrasos en el proceso de reincorporación política, social y económica de los excombatientes, así como en el avance de los ajustes  normativos e institucionales. El informe también enfatiza en las dificultades en la  implementación de los enfoques de género, étnico y territorial, que son parte de las  características diferenciales del acuerdo de paz colombiano. La atención urgente a todos  estos temas permitiría la superación de muchas problemáticas relacionadas con las  causas estructurales del conflicto y la construcción de una paz centrada en mejorar la  calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales, de las víctimas del conflicto y, en  general, de todos los colombianos.

David Cortright, director de la Matriz de Acuerdos de Paz del Instituto Kroc, ha recordado que el mundo mira hacia Colombia y ve el acuerdo de paz como un motivo de esperanza, no solo para el país, sino para la estabilidad de la región y la disminución de la conflictividad en el mundo. En ese sentido, el Instituto Kroc insta al nuevo Gobierno a continuar con la implementación del acuerdo, a fortalecer los lazos con la comunidad internacional, a trabajar con todos los sectores sociales a nivel local y nacional, a establecer alianzas y a propiciar espacios de diálogo que acerquen diversos puntos de vista. “El Instituto Kroc acompañará el esfuerzo de los colombianos por construir un país pacífico y moderno y confiamos en que el nuevo Congreso y el nuevo gobierno del Presidente Iván Duque vean en la implementación eficiente del acuerdo de paz una gran oportunidad, una plataforma para construir estabilidad y paz de calidad en Colombia”.

Sobre el Instituto Kroc

El Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz hace parte del Keough School of Global Affairs de la Universidad de Notre Dame (EEUU) y es uno de los centros de investigación y de estudios en construcción de paz líderes en el mundo.

Uno de sus principales proyectos es la Matriz de Acuerdos de Paz (PAM, por sus siglas en inglés), que constituye la base de datos más amplia y exhaustiva sobre la implementación de 34 acuerdos de paz en el mundo negociados desde 1989.

Por mandato de las partes signatarias del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP, el Instituto Kroc, en cumplimiento de su labor como apoyo técnico del componente de verificación, es responsable de hacer seguimiento al proceso  de implementación del Acuerdo y se ha propuesto acompañar al país en este camino  complejo, generando insumos académicos que faciliten a las partes la toma de  decisiones políticas que les permita responder al reto de construir una paz estable y duradera.

El socio principal del Instituto Kroc para su trabajo en Colombia es el Secretariado Nacional de Pastoral Social- Caritas Colombiana, perteneciente a la Iglesia Católica, que  cuenta con amplia experiencia y reconocimiento por su trabajo por la justicia social y  por apoyar esfuerzos de consolidación de la paz en comunidades locales a lo largo de  todo el país.

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