Cinco Gritos en Torno al Paro Nacional – Colombia 2021

CINCO GRITOS EN TORNO AL PARO
NACIONAL – COLOMBIA 2021
Una mirada desde Puerto Resistencia

 

Desde el 28 de abril de 2021 se inició el Paro Nacional que, a la fecha, luego de más de 40 días no termina, dado que no se ha podido ni siquiera iniciar formalmente una Mesa de Negociación con el Comité Nacional del Paro, solo ha habido una “conversación”, tal como lo enfocó el Gobierno Nacional en noviembre de 2019, cuando se convocó igualmente al mismo tipo de protesta, de esa manera se diluyó la posibilidad de un acuerdo sólido que nunca llegó.

La gran diferencia en esta nueva versión del Paro Nacional es que la respuesta estatal tuvo una agresión sin precedentes, al igual que hubo muchas expresiones de daños materiales contra el sector financiero, el sistema de transporte masivo y otros.

Algunas personas equiparan el peso de los daños materiales con el valor de las decenas de vidas humanas que se han perdido con ocasión de la protesta, al igual que los lesionados de civiles y policías, o las agresiones sexuales, que dejan una herida profunda que lamentablemente no tiene visos de pronta sanación.

En lugar de hacer el trabajo de enfermería sobre estas heridas para lograr una sanación, cuya primer remedio debe ser el reconocimiento de responsabilidades, lo que vemos con profundo dolor es que en las noches la zozobra emerge en cada uno de los puntos denominados “Resistencias”, porque llueven las balas provenientes de civiles desconocidos, de policiales uniformados o vestidos de civil, o incluso de algún miembro de la fiscalía, o, según lo afirma la fuerza pública, de estructuras criminales organizadas.

Lo cierto es que en el marco del Paro se reporta un policía y un funcionario de la Fiscalía muertos, mientras que son decenas de civiles los que han perdido la vida.

Hechos de muerte que nunca debieron darse, pues todos son seres humanos cuya existencia, como valor supremo, se ha de respetar.

Hemos visto por muchos medios escenas de pánico, de bloqueo de vías, que no han permitido el fluir normal de las personas, de la producción, de alimentos, del sector de la salud, lo que ha generado incertidumbre y rechazo de diversos sectores. Ante esto surgió la propuesta hecha práctica de los corredores humanitarios.

Estas jornadas de movilización social han dejado salir sentimientos y actitudes que no siempre son explícitas, como el racismo, el clasismo que se ha conjugado con un belicismo, que ha sido abono fértil para elevar exponencialmente la desconfianza entre sectores sociales y entre quienes respaldan el paro (bien sea porque participan en la movilización o que apoyan sin salir a la calle) y el Estado, particularmente con el Gobierno Nacional.Venanzio Mwangi Munyiri

Lo anterior ha sido objeto de múltiples reflexiones, arengas, insultos, descalificaciones y demás expresiones acompañadas de imágenes que circulan por las redes, que no siempre contribuyen a una compresión de los hechos.

El presente texto es un aporte para ahondar en estos acontecimientos luctuosos y al tiempo esperanzadores. Es una palabra que brota desde las entrañas de “Puerto Resistencia” en Cali, con la especificidad de quien se declara acompañante, no protagonista de las acciones de la protesta, sino que, desde su condición de religioso, convencido del mensaje que proclama, se ha internado día y noche en los sentimientos y pensamientos de los jóvenes y familias que están acampados allí en el oriente de Cali.

No es la palabra de un investigador social que visitó el territorio para hacer “trabajo de campo”, tampoco es el periodista que se acerca para narrar lo que observa, sino que es palabra de quien vive en ese gran sector del Oriente poblado mayoritariamente por población afrocolombiana procedente de los rincones del Pacífico, en cuanto desplazados por el conflicto armado.

Es una enunciación a la manera de testigo viviente, de quien se ha dedicado fundamentalmente a escuchar y a tender puentes, que pudo robarles aún más tiempo a sus horas de sueño para dejar plasmado este conjunto de reflexiones.

Trabajo extenuante que realiza en comunión con las orientaciones de Darío de Jesús Monsalve, arzobispo de Cali, reconocido por su liderazgo en la denuncia de las violaciones de los Derechos Humanos y en la creación de espacios de diálogo social.

Esta escucha se centra en “Cinco gritos” que condensan, según su experiencia, lo que transcurre en el Paro Nacional situado en Puerto Resistencia. Los Gritos que buscan romper las fronteras de la indiferencia histórica que ha consumado la exclusión y la marginalidad son: Reforma, Resistencia, Nos están Matando, Hasta Cuando y Acampar hasta que aclare.

Gritos que hablan de la razón de la protesta, la multiplicidad de las manifestaciones de misma, la denuncia de la muerte como respuesta a sus clamores, así mismo son gritos que señalan el horizonte de lo que se espera alcanzar con este estallido social y que ponen de manifiesto que esa juventud y comunidad están dispuestas a permanecer acampando hasta lograr un acuerdo sobre un camino que conduzca con certeza al logro de estos cambios anhelados.

El texto nos narra las vivencias contrastadas con datos y reflexiones académicas y nos hacen volver la mirada sobre los ojos de quienes en medio del terror se aferran a la terca esperanza. Cinco gritos en torno al Paro Nacional -Colombia 2021

Gracias querido Venanzio, porque siendo originario del continente donde tenemos los vestigios más antiguos de nuestra especie has sabido compartir con esta porción de la sociedad colombiana y, a través de la paciente labor de la escucha, nos ayudas a comprender desde adentro lo que significa “Puerto Resistencia”, lugar emblemático que desde Cali le grita a toda Colombia y al mundo.

 

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