Así reclutaban en Sucre

Para perpetrar falsos positivos en la región… Así reclutaban en Sucre.

Investigación de la Fiscalía evidenció presuntos excesos de uniformados del Ejército.


Las delaciones del soldado profesional Iván Darío Contreras Pérez y del ‘reclutador’ José Dionisio Ramos Castillo le pusieron nombres propios a los responsables de un sinnúmero de ejecuciones extrajudiciales perpetradas, al parecer, por integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta del Ejército en Sucre, en cabeza del coronel (r) Luis Fernando Borja Aristizábal. En el expediente conocido por El Espectador se lee que a Ramos se le pagaban $100 mil por “cada muchacho que consiguiera” y que los reclutadores “que estaban pintados o calientes” también eran asesinados para no dejar cabos sueltos.

La Fiscalía indaga si se presentaron operaciones conjuntas entre agentes del Gaula Córdoba (también procesados dentro del escándalo de los falsos positivos) y la Fuerza de Tarea Conjunta en Sucre, paradójicamente creada en 2004 para combatir la escalada terrorista de grupos ilegales en 12 municipios del departamento. Fuentes judiciales rastrean 200 presuntas desapariciones relacionadas con ejecuciones extrajudiciales en Córdoba y Sucre. En su diligencia de indagatoria, del pasado 13 de octubre, el coronel (r) Borja, quien se entregó a la justicia hace dos semanas, no aceptó los cargos formulados por los delitos de concierto para delinquir, desaparición forzada y homicidio en persona protegida.

El soldado Iván Darío Contreras contó las minucias de cómo con la supuesta complacencia del coronel (r) Borja se planearon falsos positivos con el fin de cobrar protagonismo, gestionar condecoraciones por los resultados de estas misiones y dar la sensación de seguridad. Por ejemplo, Contreras señaló que se dieron órdenes para comprar armas que después eran utilizadas para ponérselas a quienes asesinaban y simular combates, que dicho armamento se pagaba con dineros del Estado. “Si se necesitaba una baja y los gastos eran de $2 millones, en ocasiones la compañía reunía $1 millón y el resto salía de los gastos de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre”.

El testigo añadió que el coronel (r) Borja “pedía bajas a los comandantes de compañía”, que con base en los informes de inteligencia se escogían puntos críticos donde la guerrilla hacía presencia y “se hacía lo más fácil: se traía una persona para dar de baja”. En ocasiones era el propio coronel quien se apersonaba de estos operativos, agregó el soldado Contreras, y dijo que había reclutadores en Sincelejo como José Dionisio Ramos o Julio Chávez, a quienes les entregaban las armas para configurar el montaje de las víctimas haciéndolas pasar por ilegales. “Cada batallón tenía sus hombres de confianza que hacían esos trabajos, eran los comandantes de las contraguerrillas”.

En noviembre de 2007 fueron asesinados Fabio Sandoval y Manuel González en el corregimiento El Pantano, Sucre, quienes murieron después de un operativo militar. Según Contreras, ellos fueron llevados a un estadero donde bebieron y, así de borracho, Contreras se los entregó al cabo Toledo y al reclutador Dionisio Ramos. Al día siguiente, los reclutadores ubicaron una tercera víctima, Juan Carlos Santos. “Toledo recibía órdenes del coronel (r) Borja” y a través del cabo se les pagaba a los reclutadores, quienes escogían muchachos desempleados, supuestamente para trabajar en fincas. Declaraciones salpican al cabo Toledo con nexos con la banda criminal de Los Paisas.

Como si fuera poco, Dionisio Ramos reveló que el cabo Toledo y otros miembros del Ejército vendían droga en establecimientos públicos y que esas muestras “las llevaban en una bolsita”; que el coronel (r) Borja sabía de todas estas ‘vueltas’ y que en alguna ocasión “a dos muchachos reclutados se les dijo que iban a trabajar en las ‘Águilas Negras’”. Y añadió que el soldado Gamboa era el encargado de matar a los reclutadores “que estaban calientes”, es decir que ya se sabía lo que hacían y para quién lo hacían. “Así mató a dos reclutadores”, dijo Ramos, quien lamentó que en razón a su precaria situación económica terminó “vendiéndoles los muchachos al Ejército”.

Por último, en la diligencia de indagatoria del coronel (r) Borja se le preguntó si pidió la condecoración Antonio Nariño para el mayor Orlando Arturo Céspedes Escalona, también detenido y procesado por ejecuciones extrajudiciales en la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre. La Fiscalía avanza en las pesquisas para aclarar una cadena de homicidios en el departamento costero y verificar si miembros de la Fuerza Pública patrocinaron estas prácticas siniestras.