“Nuevo amanecer” vs. “carisma embrujador”

Justicia social, democracia y paz son las tres propuestas de la política de “prosperidad democrática” del presidente Santos, anunciada en su posesión como un “nuevo amanecer”.


Aunque elementales, resultan casi revolucionarias después de ocho años en que predominaron las iniciativas de confianza inversionista, cohesión social y seguridad democrática, en medio de un “carisma embrujador” (según el presidente del Congreso).

Hacía tiempo no se daba prioridad en el Gobierno a la justicia social y a vencer la pobreza mediante políticas de empleo, educación universal de calidad, defensa del medio ambiente, prevención en la salud unificando el POS, vivienda digna propia para todos, disminución de la brecha entre la periferia y el centro, y desarrollo de los derechos de las minorías étnicas. Según Santos, una de las cinco locomotoras que jalonarán el crecimiento económico para el efecto será la minería. Además, se mantendrán los lineamientos de confianza inversionista, vale decir, los acuerdos de reducción de impuestos pactados con inversionistas. El estímulo de la minería y la disminución de impuestos de los grandes contribuyentes no parecen muy funcionales a la superación de la pobreza, la defensa de la tierra, el agua y la naturaleza (prometidas por el nuevo presidente ante los mamos de la Sierra Nevada), y los derechos de las minorías étnicas. ¿Cómo se tramitará esa contradicción?

Tampoco fue propio del “carisma embrujador” fortalecer la democracia a través del respeto a la oposición, el combate a la corrupción pública y privada, la defensa de la independencia de la justicia y el acento en los derechos contenido en la Constitución para que “desde la política se enfrente la injusticia diaria de la vida real”, según el premio Nobel Amartya Sen, evocado por el nuevo Presidente. Siendo candidato, sin embargo, Santos se declaró partidario de nombrar al Fiscal por el Presidente. Además, hay graves investigaciones en curso que implican seriamente a personajes importantes con actividades criminales realizadas desde el DAS, la “parapolítica”, los “falsos positivos”, la “yidispolítica”, etc. ¿El “nuevo amanecer” es una seria declaración de voluntad de actuar al respecto hasta sus últimas consecuencias?

La concesión de las tierras más productivas a los campesinos era una herejía en el “carisma embrujador”, lo mismo que la restitución de tierras a campesinos desplazados, como base de una política de seguridad y de paz. De igual forma, la puerta del diálogo con las guerrillas estaba “cerrada con llave”, contrariamente a lo que ha propuesto Santos, condicionándolo, por supuesto, a la construcción de una sociedad más próspera y a la renuncia a la violencia. ¿Qué hará el “nuevo amanecer” frente a la persistencia del paramilitarismo y de la mafia que detentan gran cantidad de tierras usurpadas?

Si Santos logra concretar estos tres propósitos elementales (justicia social, democracia y paz), despejando las incógnitas planteadas, podrá convertirlos en “un poco más de bienestar, un poco más de justicia y el don divino de la paz”, como nos recordó que lo pretendió su tío abuelo en 1938. Que no pasen otros 72 años para despertar por fin con ese añorado amanecer.

* Director de la Comisión Colombiana de Juristas. Las fuentes de este artículo pueden verse en www.coljuristas.org