La Triatlón en el territorio ambiental arrasado por la palma.

En medio de las vías que antes eran espacios de biodiversidad los pedalistas se atragantaron en su alma viendo la hacienda verde de la palma, la hacienda del banano.
Este viernes, durante hora y media se realizó la 4ta. etapa entre la Zona Humanitaria de Camelias y Las Menas en el Jiguamiandó. 13 kilomteros en la que participaron varios pedalistas de los consejos menores que habitan en las Zonas Humanitarias y Zonas de Biodiversidad.


58.jpg
Fue evidente la militarización y la paramilitarización territorial. Las mariposas, las pequeñas aves con sus cantos acompañaron ese desierto verde. Observaron la canalización y la desertización.

“Esto nos toca el alma, estos agronegocios nos han destruido por dentro. Amamos este mundo pedaleamos, pero nunca creíamos que esto pudiera pasar en nuestro país. Estamos como los ciegos, los de la ceguera de Saramago. Necesitamos llegar aquí para ver lo nefasto, lo destructivo del control social territorial, nuestro país necesita una samaritana. Esto es doloroso” expresó una pedalista ambientalista.

59.jpg

Los cuerpos de las y los pedalistas reposaron en las aguas que limitan la Zona de Biodiversidad de Andalucía, en la que habita el reconocido Enrique Petro, recientemente amenazado y de quien se ha conocido los paramilitares tienen un plan para asesinarlo.

60.jpg

Los Triatlionistas durmieron en la Zona Humanitaria Camelias, luego de un partido de 2 horas y media, terminado por un torrencial aguacero.

A las 8:30 p.m. llegó el tiempo de la palabra. Los Triatlonistas escucharon la barbaridad de la violencia paramilitar, la apropiación de las tierras para la siembra de la palma y el banano, las trampas del gobierno y los empresarios y la destrucción de ecosistemas, de la biodiversidad, el arrasamiento forestal de lo que era antes una Zona de Reserva Forestal.

61.jpg

A ellas y ellos les queda la esperanza de una restitución plena de la propiedad colectiva y la posibilidad de intentar no fracasar en su empeño de recuperar fuentes de agua; de volver a esperar annos y tiempos donde los frondosos árboles vuelvan a crecer, en su propuesta de reforestación. Siguen apostando en que es posible prevenir el arrasamiento empresarial del bosque forestal y la destrucción del Jiguamiandó con la siembra de palma y banano extensivo y la destrucción del cerro Cara de Perro por las empresas mineras Muriel Mining Corporation, Anglo Gold Aschanti y la Glencord.

Bogotá, D.C. junio 18 de 2010

COMISIÓN INTERECLESIAL DE JUSTICIA Y PAZ