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Esta semana conocimos dos noticias contrapuestas. De un lado la protocolización del protocolo Kioto, suscrito por 35 países industrializados, en el que no se incluye Estados Unidos para la preservación del planeta ante el creciente calentamiento producido por la emisión de gases. De otro lado, la dolorosa noticia del asesinato en la Amazonía brasilera de la religiosa estadounidense Doroty Stang que acompañaba a trabajadores rurales en la defensa de la tierra y la preservación de la amazonía.


El crimen de la Hna. Doroty, en este contexto de la declaración de Kioto , muestra la inmensa distancia entre las construcciones del Derecho Internacional, vinculante para los países que lo ratifican, rico en herramientas jurídicas para la preservación del planeta, y las acciones de hecho que las burocracias privadas adelantan para impedir, a toda costa, que la mercantilización del territorio a favor del mercado global, sufra tropiezos. No importa que las víctimas sean trabajadores rurales, comunidades afrodescendientes, comunidades indígenas, religiosos o religiosas, ecologistas, organizaciones sociales, defensores y defensoras de Derechos Hunos. Por encima de ellos, los derechos del mercado que justifican hechos como el asesinato y la depredación del planeta.

El asesinato de la Hna. Dorothy, como los de Colombia, se ambientó con la acusación como auspiciadora de revueltas armadas de los campesinos. Ella quien como única arma de defensa portaba en el momento del asesinato su Biblia, no consiguió, en ese instante profundo, calar con la palabra de su Dios, la conciencia de los asesinos segada por el oro.

El asesinato de la Hermana Dorothy nos sitúa en la comprensión cristiana del martirio, cargada de contenido en la vida entregada por decenas de hombres y mujeres religiosos, religiosas, laicos y laicas, humanistas, ateos, pueblos, que en defensa de la vida, en su salida de sí hacia los otros, son capaces de no guardarse para sí, siquiera, su propia vida. También la comprensión de la resurrección: la vida que va mas allá de la biología trasciende e inspira a otros y a otras a transitar los caminos de la defensa de la vida y el territorio, andados por la Hna. Dorothy.

Que su memoria fortalezca las resistencias de quienes, en contravía de la globalización excluyente impuesta por el mercado global, quieren preservar la vida del planeta.

En adjunto la transcripción de apartes de la información trasmitida por Prensa Latina y la agencia AP/Brasil.

“Asesinato de defensora de derechos humanos consterna al Brasil

Dorothy Stang

El asesinato a tiros de una religiosa ligada a la lucha por la tierra consternó al Brasil este fin de semana. El crimen ocurrió el sábado 12 de febrero, en Anapu, sudoeste de Pará. Exactamente tres días después que la monja hubo entregado las denuncias de amenazas de muerte, que sufre desde 1999, al titular de la Secretaría Especial de Derechos Humanos, ministro Nilmário Miranda; al vocero Agrario General, Gercino Filho, y a las autoridades del gobierno del Estado de Pará. Y sólo nueve días después de la instalación, en Pará, del primer grupo de trabajo estatal del Programa Nacional de Protección a los Defensores de Derechos Humanos, que apunta a garantizar el trabajo de estos agentes sociales.
La Hermana Dorothy Stang (foto), de 73 años, de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), de nacionalidad estadounidense y naturalizada brasilera, de la Congregación de las Religiosas de Notre Dame, fue asesinada a las 9 horas de la mañana, a sangre fría, por dos hombres y delante de una testigo.
(…) La Hermana Dorothy estaba en el asentamiento Esperança, discutiendo la situación de violencia y la constante invasión de los asentamientos por los pistoleros comandados por el mandante. Por la mañana, cuando salían de la casa, la monja y la testigo, fueron cercadas por los dos pistoleros que les hicieron provocaciones, las cuales ella respondió sacando una Biblia, en seguida recibió el primer tiro. La testigo huyó, se escondió en la floresta y dijo que escuchó otros dos disparos.
La Hermana Dorothy participaba de la CPT desde la época de su fundación, hace 20 años. En carta abierta, la pastoral afirma que Dorothy “ha apoyado con firmeza y pasión, la vida y la lucha de los trabajadores del campo, sobre todo en la región de la Transamazónica en Pará”. Y además, lamenta que el acto “trae para nosotros a la memoria un pasado que juzgábamos cerrado. Es la primera muerte de un agente de la Comisión Pastoral de la Tierra en este gobierno del presidente Lula. La saña de los terratenientes y madereros de la región no respeta nada, y hasta la acción de una religiosa anciana se vuelve para ellos un obstáculo para la consecución de sus objetivos. ¡Si la vida de una religiosa indefensa es masacrada de esta manera, como no lo serán los trabajadores y trabajadoras del campo!”
Dorothy está siendo considerada otra mártir de la Pastoral de la Tierra, en este comienzo de la Campaña de la Fraternidad, que tiene como tema “solidaridad y paz” y el lema “felices los que promueven la paz”. La Campaña de la Fraternidad es una iniciativa ecuménica del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil (CONIC), del cual también la Iglesia Católica es parte, en la que las iglesias convocan al pueblo brasilero a la superación de toda violencia e injusticia.
História
El año pasado, la Hermana recibió de la Asamblea Legislativa de Pará el título de Ciudadana de Pará. Según informaciones de la asesoría de prensa de la CPT, en la ocasión resaltó el reconocimiento que el poder legislativo daba a la lucha del pueblo por sus derechos. Y fue a esta lucha que la Hermana Dorothy se dedicó, denunciando a madereros y grileiros (escrituradores ilegales de tierra). En una de ellas, realizada en marzo de 2004, Dorothy reveló que un área de 140 mil hectáreas estaba siendo grilada (apropiada ilegalmente) en la región de Anapú por madereros y terratenientes, que objetivaban la explotación de caoba, cedro y jatobá.
En 1999, ella comenzó a organizar en Anapú un Proyecto de Desarrollo Sustentable, que beneficia hoy a 600 familias. A causa del proyecto, la misionera y otras ocho personas estarían recibiendo amenazas de muerte de un grupo de terratenientes y madereros de la región. Debido a las amenazas, la Hermana pidió protección al delegado de la Policía Federal José Sales.
En febrero del año pasado, la Hermana Dorothy fue acusada de formación de banda en un proceso en que cuatro trabajadores rurales fueron detenidos arbitrariamente. Ursulas Araújo de Souza, Cláudio Bezerra da Costa, José dos Passos Rodrigues do Santos y Junior Alves Carvalho fueron acusados de la muerte del empleado de la Hacienda Santa Maria, José Antônio Nascimento, de 36 años, y por las heridas en Douglas Formiga, gerente de la Hacienda. Los cuatro fueron detenidos y llevados a la Superintendencia de la Policía Civil de Altamira, sin al menos tener la chance de ser escuchados. Permanecieron detenidos hasta septiembre de 2004.
(Prensa Latina)

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Testigos dijeron que Stang leyó pasajes de la Biblia a sus asesinos antes de que le dispararan, aseguró un miembro de la gubernamental Comisión de Derechos Humanos.

“La gente le advirtió no ir a Boa Esperanca ese día, que era demasiado peligroso. Pero ella fue de todos modos”, dijo María Socorro Cunha, una monja que trabajó con Stang. “No creía que alguien pudiera atreverse a hacerle algo”, agregó.

“Ella siempre pidió protección para otros, nunca para ella. No era el tipo de persona que pudiera vivir con policías vigilándola todo el tiempo”, dijo el ministro de la Secretaría de Derechos Humanos, Nilmario Miranda.

“En esta región, luchar por los derechos humanos es una ocupación de alto riesgo”, añadió Miranda.

Anapú, un poblado de 7.000 habitantes, está ubicado en el ‘arco de la destrucción’, o la frontera maderera que marca el borde sureño de la selva amazónica como un cinturón.

La hermana Stang se oponía a la explotación discriminada y trabajaba por implantar un Plan de Desarrollo Sustentable, o una forma racional de explotación de los ingentes recursos de la zona sin destruir el Amazonas.

Para algunas personas como el obispo Jayme Chemello, presidente del Comité Episcopal de Amazonia, “la muerte de la hermana Dorothy fue un crimen anticipado”.

Febrero 15 de 2005
Agencia AP / Brasil.

Bogotá, DC 17 de febrero de 2005

Comisión Intereclesial de Justicia y Paz.