Transformación

Por: Yohir Akerman

La primera evidencia documental importante de esta historia es de ocho páginas, su primera palabra es “Secreto” y se describe como la misión táctica Estrella con fecha del 15 de enero de 2008.

Se trata de una Orden de Operación de las Fuerzas Militares del Ejército Nacional suscrita por el entonces comandante del Batallón de Artillería No. 2 La Popa, teniente coronel Adolfo León Hernández Martínez.

En el documento se ordena a sus hombres realizar una operación ofensiva con maniobras de combate irregular en contra del enemigo descrito en el anexo de inteligencia de la sección segunda del Batallón.

En el marco de esa operación, el 16 de enero de 2008 en el corregimiento Caracolicito, vereda El Reposo del municipio de El Copey, Cesar, fueron ejecutados extrajudicialmente por integrantes del Batallón La Popa los señores Óscar Alexander Morales Tejada, Octavio David Bilbao Becerra y Germán Leal Pérez identificados falsamente como terroristas.

Óscar Alexander, de 26 años, Octavio David y Germán aparecieron en una carretera destapada asesinados por miembros del Batallón de Artillería No. 2 La Popa. En el acta de levantamiento de los cadáveres que realizó el CTI al día siguiente quedó inscrito como “homicidio por arma de fuego en presunto enfrentamiento con el Ejército de Colombia”.

Las víctimas habían desaparecido pocos días antes en la ciudad de Cúcuta, después de ser engañados y transportados al lugar del homicidio y, según las pruebas de absorción atómica, no habían disparado nunca un fusil.

La segunda evidencia relevante en la historia es el Anexo de Inteligencia que, en la doctrina militar, debe ser previo a la Orden de Operación ya que es lo que justifica la maniobra y corresponde a los ojos de la ejecución militar.

Lo importante para resaltar de esa prueba es que ese anexo de inteligencia que, es necesario reiterar, debe ser previo a la orden de operación, tiene información de una fecha posterior a la emisión de la orden.

Me explico.

La Orden de Operación es del 15 de enero de 2008, pero el Anexo de Inteligencia contiene información del 16 de enero de 2008. Era tan buena la información de ese batallón comandado por el teniente coronel Hernández Martínez que podían predecir el futuro, o tenían una bola de cristal para visualizar al enemigo y saber qué iba a pasar, o simplemente los documentos oficiales fueron alterados con posterioridad sin tener el suficiente cuidado de cambiar la fecha de la supuesta inteligencia.

El tercer documento relevante en este caso es el Radiograma Operacional No. 1431 del 30 de abril de 2008 suscrito por el entonces teniente coronel Hernández Martínez, en el que se reporta la baja en combate de otros dos sujetos que se identifican con los nombres de Diomédez Pérez Clavijo y Robinson Antonio Cáceres Galvis.

Los otros documentos esenciales para entender las acciones del Batallón La Popa son unas actas de pago del Ejército a sus informantes. Vamos por partes. El acta de pago 095 de junio de 2007 muestra que el beneficiario era el señor Diomédez Pérez Clavijo, y las actas 0264 del 16 de junio de 2005 y 114 del 12 de julio de 2007 evidencian que el informante remunerado era el señor Robinson Antonio Cáceres Galvis.

Es decir, lo que revelan estos documentos es que el Batallón La Popa, dirigido por el entonces teniente coronel Hernández Martínez, primero les pagó a sus informantes a mediados de 2007 y unos meses después los asesinó y los presentó falsamente como bajas en combate e integrantes de una bacrim al mando de alias Caliche.

De informantes a falsos positivos sin escala.

Estos documentos evidencian irregularidades y elementos indicativos de la responsabilidad del hoy brigadier general Hernández Martínez, bien sea porque participó en los hechos de manera directa, pues aparecen documentos firmados por él con rasgos de alteración, o porque no ejerció con la debida diligencia su rol de mando ante sus subordinados, permitiéndoles que usaran los recursos del Batallón para inteligencia y operaciones que terminaron en la consecución de los delitos más graves: falsos positivos.

Hernández Martínez asumió como jefe de esa unidad del Batallón La Popa entre el 28 de diciembre del 2007 y el 14 de junio de 2009. Al finalizar su periodo como comandante, el gobierno de Álvaro Uribe Vélez lo envió a que realizara una maestría en Estrategia de Seguridad Nacional del National War College de la Universidad Nacional de Defensa en Washington D.C.

En la actualidad, el general Hernández Martínez ocupa una posición clave al ser la cabeza de la Jefatura de Planeación y Transformación del Ejército Nacional. Esperemos que desde ese importante cargo se dé la transformación necesaria para que estas terribles aberraciones nunca vuelvan a ocurrir en nuestras tropas.

@yohirakerman

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Fuente: https://www.elespectador.com/opinion/transformacion-columna-852675

Imagen: Colprensa