Nuevo asesinato perpetrado por estructuras paramilitares

Nuestra Constancia Histórica ante el nuevo asesinato perpetrado por estructuras paramilitares que operan con anuencia, complicidad de agentes estatales de las Fuerzas Militares y policiales en Dabeiba, municipio de Antioquia.


Bogotá, D.C Marzo 10 de 2005

Doctor
FRANCISCO SANTOS
VicePresidente de la República

Doctor
EDGARDO MAYA VILLAZON
Procurador General de la Nación

Doctor
VOLMAR PEREZ
Defensor Nacional del Pueblo

Ref: Asesinato de IRMA AREIZA

Reciban un respetuoso saludo.

Nuestra Constancia Histórica ante el nuevo asesinato perpetrado por estructuras paramilitares que operan con anuencia, complicidad de agentes estatales de las Fuerzas Militares y policiales en Dabeiba, municipio de Antioquia.

– Sábado 5 de marzo a las 6:00 a m, la campesina IRMA AREIZA abordó el bus tipo escalera en dirección al caserío Llano Grande, municipio de Dabeiba, departamento de Antioquia. A la altura del punto de Yerbal Seco, cerca al Puente de Urama, el vehículo fue obligado a detenerse por “civiles” armados de la estrategia paramilitar, quienes abordaron a IRMA, y la interrogaron por las compras que había realizado en el casco urbano, entre ellos varios pares de botas.

De acuerdo con los testigos, pasajeros del vehículo, los armados presionaron a IRMA para que afirmara que las botas iban para la guerrilla, la forzaron junto con su hijo de 5 años de edad a que abordara una camioneta de color blanco con vidrios polarizados que se dirigió en dirección al casco urbano de Dabeiba hacia la base paramilitar ubicada en la finca El Pital, a escasos minutos del centro del municipio en la carretera que conduce a Medellín.

– Domingo 6 de marzo hacia las 10:00 a.m. a un costado de la carretera que conduce a Medellín cerca a la finca El Pital fue encontrado el cuerpo de IRMA, semidesnuda, y con su ropa interior rasgada con signos de tortura en su rostro.

El hijo de IRMA fue entregado por desconocidos a autoridades eclesiales de Dabeiba, horas después fue recogido por familiares suyos.

Este mismo día, la camioneta con las mismas características de la que trasportaron IRMA y al menor, fue vista al frente de la estación de policía del municipio de Dabeiba.

IRMA AREIZA, formó parte del grupo de desplazados de la Balsita que después de la actuación de los “civiles” armados de la estrategia paramilitar en noviembre de 1997 buscaron refugio en el municipio de Dabeiba. IRMA era familiar de EDILBERTO AREIZA de 32 años y de RICAURTE MONROY AREIZA de 16 años, quienes fueron asesinados ese año en el marco del desplazamiento forzado.

IRMA fue parte del comité coordinador de los desplazados en Dabeiba, en el año 2001, ella decidió con sus hijos y esposo ubicarse en Llano Grande. Antes de su reubicación habitó en los albergues humanitarios, participó en reuniones con la administración municipal, con el gobierno departamental de Antioquia y con el gobierno nacional en busca de una reubicación digna para sus familias, formó parte de grupos de familiares de víctimas exigiendo Verdad, Justicia y Reparación Integral. IRMA participó en espacios de acciones internacionales en la búsqueda de justicia IRMA sintetizó su dolor y esperanza en la frase:

Nuestra Constancia ante el daño irreparable a la vida e integridad personal de IRMA ARIEZA, asesinada con mecanismos, y métodos proscritos por la humanidad. A ella se les despojó de cualquier trato humano y se le negó su dignidad por estructuras paramilitares que se encuentran en un falso proceso de desmovilización, los militares y la policía acantonada en el casco urbano de Dabeiba ha omitido desde hace mucho tiempo, sus responsabilidades institucionales para afrontar, para enfrentar las estructuras ilegales.

Nuestra Constancia ante la evidencia de la repetición de tipos de violaciones de derechos humanos como han ocurrido desde 1996. Las mismas estructuras paramilitares actúan con procedimientos similares, con el exceso de sevicia con el que actuaron desde hace 9 años, en ese momento provocando más de 200 asesinados y desaparecidos. Muchos de ellos fueron arrojados a los precipicios que circundan el río Río Sucio, o ultrajados con una inhumanidad incompresible para cualquier conciencia moral. La excusa de que los civiles colaboran con la insurgencia, la concepción militar de una política de seguridad que rompe la diferencia entre lo civil y lo militar, continua dejando una estela de dolor, de sangre y de destrucción humana avalada en el espectáculo de la institucionalización paramilitar.

Los cuerpos de mujeres como IRMA, indefensas, inermes, tiernas y frágiles, la destrucción de su vida al lado de su hijo menor de 5 años, muestra la indolencia de estructuras criminales. Continúa siendo evidente que las actuaciones de tipo paramilitar cuentan con la complicidad de las autoridades del lugar, por donde circulan con total libertad sus vehículos, sus hombres y sus armas.

Nuestra Censura Moral ante la complicidad, las omisiones de agentes estatales en desarrollo de la estrategia paramilitar, y la impunidad en que se encuentran la totalidad de los crímenes que allí han sido cometidos

Nuestra apelación a que se actúe conforme a los principios del Estado de Derecho, se atienda los requerimientos de la comunidad internacional, tal como, las recomendaciones de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y se adopten las medidas que contempla la Comisión Interamericana respecto a la Comunidad de Vida y de Trabajo de La Balsita.

De toda consideración,


COMISION INTERECLESIAL DE JUSTICIA Y PAZ