Anuncio de Incursión paramilitar ejercito destruye visibilización de Zona Humanitaria

Militares manifiestan que en los próximos tres días actuarían contra la población y acompañantes nacionales e internacionales


“El impío maquina contra el justo y rechinan sus dientes contra él, desenvaina la espada y tiende el arco para matar a los de recto proceder” Salmo 37, 12-s

RESUMEN

Por segunda ocasión en menos de 15 días, estructuras de las Fuerzas Militares de la Brigada 17 ingresaron ayer lunes 10, a las 5:30 p.m. a la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza” de los Consejos Comunitarios del Jiguamiandó destruyendo los lazos, los signos de visibilización, amenazando de muerte a los afrodescendientes y mestizos, a los acompañantes internacionales con la incursión en los próximos tres días de los aliados paramilitares.

Las unidades militares al ingresar por la fuerza expresaron que: “esto lo hacemos porque es una orden del Presidente de la República” y agregaron “en tres días vienen los que van a cortar las cabezas”.

Horas después los militares pasaron, saquearon algunas viviendas en el caserío de Santafé de Churima y hurtaron ganado de habitantes de las Zonas Humanitarias

Es la segunda vez, en menos de 15 días que los militares destruyen una zona humanitaria. A finales de septiembre destruyeron la de Bella Flor Remacho, la que días después fue reconstruida por sus pobladores

En las Zonas Humanitarias se encuentran miembros de la Comisión Justicia y Paz un sacerdote de la iglesia católica y personas de las organizaciones humanitarias internacionales PASC del Canadá y Peace Brigadas Internacional, PBI:

SOLICITUDES

A los grupos de solidaridad con las comunidades del Bajo Atrato, a la comunidad de derechos humanos comunicarse, en lo posible telefónicamente con la

Vice Presidencia de la República FRANCISCO SANTOS y CARLOS FRANCO 571 3344507 / 57 3107720130 / 57 3152100467 / 57 3104812772

Ministra de Relaciones Exteriores CAROLINA BARCO
57 1 5662008

Expresando,

1. Su preocupación por el incumplimiento sistemático de las medidas resueltas por la CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. solicitando con carácter URGENTE, el respeto a los derechos a la vida, a la integridad personal de los integrantes de los Consejos Comunitarios del Jiguamiandó y Curvaradó y sus Zonas Humanitarias y el debido respeto a la asistencia humanitaria de organismos internacionales y nacionales.

2. La convocatoria EXTRAORDINARIA de una reunión con la participación de la Vice Presidencia de la República, Ministerio del Relaciones Exteriores, Ministerio del Interior, Ministerio del Medio Ambiente, Defensoría Nacional del Pueblo, Procuraduría General de la Nación, Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Organismos humanitarios internacionales.

3. La Presencia inmediata del Gobierno Nacional y organismos de control del Estado en las Zonas Humanitarias

Ver adjunto hechos en detalle y líneas de interpretación

Bogotá, D.C. octubre 11 de 2005
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz

HECHOS EN DETALLE

• Viernes 7 de octubre, un helicóptero militar sobrevoló las tres Zonas Humanitarias desde las 9:30 hasta las 11:30 a.m.

Hora y media mas tarde sobrevoló hasta las 2:00 p.m. aproximadamente y hacia las 4 30 desembarcaron militares en Santa Fe de Churima.

A las 5: 00 p.m. desde un helicóptero dispararon, por espacio de 45 minutos, ráfagas de metralla sobre el caserío El Lobo en donde habitan algunos afrodescendientes.

En desarrollo de las operaciones regulares no se presentaron contactos armados.

* Domingo 9 de octubre, aproximadamente a las 11:30 am. se escuchó una fuerte detonación sobre la margen izquierda aguas arriba del río Jiguamiandó enfrente de la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza” en donde se acamparon los militares de la Brigada 17 desde el 8 de octubre. Dentro del campamento militar se observaron dos hombres vestidos de civil.

Simultáneamente, las unidades militares desplegadas desde Santafé de Churima estuvieron recogiendo semovientes de propiedad de varios de los habitantes de las Zonas Humanitarias y de pobladores del sector. De acuerdo con testigos, los militares tomaron el ganado afirmando que pertenecía a la guerrilla.

A las 4:00 pm. sobrevolaron nuevamente dos helicópteros de las fuerzas militares en torno a Santafé de Churima en donde se instaló un segundo campamento militar desde el viernes 7 de octubre.

De uno de los helicópteros, que aterrizó a las 4:30 pm. en el caserío de Santa fe de Churima, bajaron cinco hombres vestidos de civil de acento paisa, con poncho, carriel y sombrero.

* Lunes 10 de octubre, hacia las 9:30 a.m. a 300 metros de la Zona Humanitaria de “Nueva Esperanza”, en dirección a la Zona Humanitaria “Bella Flor Remacho”, 150 militares cruzaron el río Jiguamiandó hacia el otro campamento militar.

A las 2:45 p.m. sobre la Zona Humanitaria de “Nueva Esperanza” se produjo un nuevo sobrevuelo durante 10 minutos.

Simultáneamente se constató que cerca de 300 unidades militares del Batallón de Contraguerrilla No. 33 de la Brigada 17 del Ejército, arreaban ganado de las comunidades afrodescendientes y mestizas para cruzarlas hacia la margen izquierda, aguas arriba, del río Jiguamiandó.

A las 5:30 p.m. 10 efectivos de la Brigada 17 con 5 caballos, cargados con bombas de aspersión y de gasolina, cortaron las cuerdas que visibilizan la Zona Humanitaria de “Nueva Esperanza” e ingresaron a la misma.

Al ser abordados por los misioneros de la iglesia católica de nuestra Comisión Justicia y Paz, junto a observadores internacionales, quienes exigieron respeto al lugar y hablar con el Comandante del operativo, estos evadieron dar respuesta, manifestando: “va adelante. Ah no va detrás. No sabemos”. Uno de los militares refiriéndose a una acompañante de Justicia y Paz afirmó: “ahí viene la mechuda esa, la misma puta vieja de la vez pasada, sigan, sigan, no le hagan caso, vayan para delante”. Los militares desamarraron dos embarcaciones de propiedad de los afrodescendientes para atravesar el río Jiguamiandó. Luego de usarlas las dejaron a merced de la corriente del río Jiguamiandó.

A las 6:00 p.m. aproximadamente, 30 miembros de la Brigada 17 junto a cinco hombres vestidos de civil montados a caballo, dos de ellos con la cara cubierta, arrearon 30 cabezas de ganado y aproximadamente 20 mulas, en medio de la exigencia de los pobladores y de los acompañantes de respeto a sus derechos.

Los 30 militares procedieron a rodear la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza” diciendo: “váyanse a Canadá o a Cuba con Fidel Castro” Cuando llegaron a lugar donde se encontraban algunas embarcaciones, las tomaron sin autorización de sus propietarios y le manifestaron a los afrodescendientes: “no estamos robando nada, los ladrones son los gringos que viven con ustedes (refiriéndose a los acompañantes internacionales). Uno de los militares agrego: “Quien se considere dueño del ganado que venga con su registro y su marca”. Uno de los encapuchados manifestó “ese ganado es nuestro , ese fue el que se nos robaron, esto es Colombia y nosotros mandamos acá, esta es una orden del Presidente. Luego cruzaron el río Jiguamiandó usando los bienes de la comunidad.

A las 7:15 p.m. 25 soldados se acercaron a los habitantes de la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza”, donde destruyeron las cuerdas y los signos de visibilización expresando: “que los acompañantes y la comunidad se vayan a Cuba. Cuando vengan los paras no los van a poder atajar”.

Mientras tomaron fotografías y filmaron manifestaron: “mañana van salir por televisión váyanse para Cuba, esos canadienses que se vayan para Canadá y esos de las ONG. Esto lo estamos haciendo porque es orden del presidente. Vayan a lamberle al presidente de Cuba. Tenemos derecho a pasar porque es territorio colombiano. Lástima que no entraron los mochacabezas en tres días entran ellos a mocharle la cabeza. No sabemos que dicen esos letreros porque no sabemos leer. Que lástima que no pasamos mochando cabezas. Viene otra tropa detrás y vendrán otros y ahí si será el llanto. Mañana vaya quien se considere dueño de las vacas, pasen a reclamarlas mañana con su registro”

Minutos después acamparon en frente de la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza” en el antiguo caserío del mismo nombre.

* Martes 11 de octubre, a las 6:30 a.m. dos soldados cruzaron el río Jiguamiandó, junto con tres civiles que cubrieron sus rostros con pasamontañas y se acercaron a los límites de la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza”. Cuando observaron la presencia de un acompañante de nuestra Comisión de Justicia y Paz, uno de ellos expresó: “si me dice algo le mocho la cabeza”.

Los militares y los civiles continuaron su camino en dirección a Santafé de Churima.

A las 8:45 a.m. se observó que alrededor de 150 militares ubicaron su campamento a 10 minutos de la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza”. Los uniformados de la Brigada 17 se dirigieron a los campesinos que buscaban el ganado diciéndoles que pasaran al otro lado del río Jiguamiandó para ver como se arreglaba lo del ganado.

Simultáneamente los militares junto a cinco civiles, cuatro de ellos con sus rostros cubiertos, regresaron pasando por el entorno de la Zona Humanitaria “Nueva Esperanza” con 30 cabezas de ganado. Cuando la comunidad y los acompañantes nacionales, entre ellos misioneros de la iglesia católica, reclamaron el ganado de los miembros de la comunidad, los civiles respondieron: “a ustedes se les dijo que pasaran al otro lado y que allá hablábamos”

Hacia la 1.00 p.m. aproximadamente se corroboró que, a 10 minutos de la zona Humanitaria de “Nueva Esperanza” el ejército había recogido mas cabezas de ganado, muchas de las cuales son propiedad de los habitantes del lugar humanitario.

Aproximadamente a la 4:00 p.m. la delimitación de la Zona Humanitaria reconstruida en horas de la mañana con cuerdas y algunas maderas y signos de la comunidad, fueron destruidas nuevamente por los efectivos de la Brigada 17.

Los militares luego de destruir los signos de delimitación pasaron con 15 cabezas más de ganado y acamparon al otro lado del río Jiguamiandó en el antiguo caserío de Nueva Esperanza.

Desde las 8:00 a.m. se intentó contactar a funcionarios de la Vice Presidencia de la Republica. Uno de ellos, solo ocho horas después, manifestó que el ejército iba a entregar el ganado siempre y cuando los integrantes de la comunidad presentaran su documentación. Frente a los abusos, las amenazas y atropellos cometidos por la Brigada 17, el funcionario se abstuvo de dar respuesta concreta.

LINEAS DE INTERPRETACION

La aplicación de la política de seguridad continúa siendo un factor de riesgo y de vulneración, de agresión contra los pobladores afrodescendientes y mestizos que afirman integralmente sus derechos a la Vida y al Territorio.

El menosprecio a la población, la destrucción de los mecanismos de protección y de prevención, la persecución permanente y sistemática, la amenaza y la destrucción de bienes de supervivencia son parte de las técnicas de control, de represión para imponer una política que desfigura el Derecho Internacional y consolida la “protección” a la apropiación ilegal de propiedades y los cultivos ilegales de palma de aceite.
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La política de seguridad del Presidente Uribe se muestra como la reingeniería de la Doctrina de la Seguridad Nacional. Los abusos son legitimados en la inoperancia, laxitud, silencio del poder ejecutivo, en la práctica se aplican Planes de Acción en Derechos Humanos sin concertación, que usan de palabras como excusa para cualificar la destrucción de pueblos afrodescendientes que se niegan a ser parte de la guerra militar y de los proyectos agroindustriales y mineros.

La propuesta de Zona Humanitaria mecanismo de concreción del Derecho Internacional Humanitario, que posibilita la distinción de pobladores civiles de los combatientes, que previene violaciones de derechos humanos e infracciones al Derecho Humanitario, es sistemáticamente desconocida por las fuerzas militares

Nuevamente se incumple la palabra comprometida por la Vice Presidencia de la República en el seno de la Corte Interamericana respecto al respeto a las Zonas Humanitarias y la oportuna actuación ante la problemática generada por la siembra de palma dentro del Territorio Colectivo del Curvaradó y Jiguamiandó están siendo sistemáticamente incumplidos.

En menos de 20 días, la actitud de animadversión contra el Proyecto de Vida de las comunidades afrodescendientes que habitan en la Zonas Humanitarias, y los habitantes del Jiguamiandó es creciente, es evidente. La militarización no enfrenta a las estructuras armadas de la guerrilla de las FARC EP su blanco es y continúa siendo la población civil.

El Estado colombiano agrede a quienes afirman integralmente sus derechos a la Vida y al Territorio, ataca a los que afirman sus derechos ante el poder arbitrario, bárbaro y excluyente empresarial paraestatal.

El Estado colombiano ampara a los que actúan desde el poder de la ilegalidad, a lo mal habido, a las estructuras criminales armadas encubiertas de tipo paramilitar la seguridad de la impunidad mientras siguen operando en Belén de Bajirá, Mutatá, Río Sucio, Chigorodó, Barranquillita.

Nada importa, la militarización territorial es saqueo, es destrucción, es amenaza para la población. Nada escandaliza. La imagen de la seguridad “democrática” se derrite como el plástico ante las agresiones que sufren los afrodescendientes aunque el temor institucional, los miedos propios de la humanidad, guarden silencio ante la destrucción de la vida humana y de la biodiversidad..

Bogotá, D.C. Octubre 11 de 2005
COMISION INTERECLESIAL DE JUSTICIA Y PAZ