Acceso carnal violento por parte de paramilitares en Argelia, Cauca

Nuestra Constancia Histórica y Censura Ética ante esta ofensa a la dignidad de las mujeres, que construyen, que protegen, que dan la vida, y que se convierten en mecanismo de aleccionamiento colectivo, de terror personal, familiar y colectivo.


Bogotá, D.C. mayo 19 de 2010

FRANCISCO SANTOS

Vicepresidente de la República

FABIO VALENCIA COSSIO

Ministro del Interior

JAIME BERMÚDEZ

Ministro de Relaciones Exteriores

Fernando Pareja Reinemer

Vice Fiscal General de la Nación

ALEJANDRO ORDÓNEZ

Procurador General de la Nación

VOLMAR PÉREZ

Defensor Nacional del Pueblo

Bogotá, D.C. Junio 4 de 2010

Reciba un respetuoso saludo.

Nuestra Constancia y Censura Ética ante el acceso carnal violento, de una mujer, que se ha visto obligada ahora al desplazamiento forzado, al lado de toda su familia perseguida infamemente por las estructuras paramilitares. Por petición expresa de ella, nos abstenemos dar a conocer su nombre públicamente.

* Jueves 3 de junio hacia las 2:30 p.m. una madre de 20 años de edad, con hijo menor de tres años y medio de edad, fue abordado se dirigía del caserío de El Mango, Argelia hacia la ciudad de Popayán.

Ella fue seguida desde El Mango y abordada por paramilitares que operan en esta región del país en el caserío de El Estrecho, municipio de El Patía, Cauca.

A las 6:30 p.m. un hombre de tez negra, con arma, abordó a la joven luego de identificarse como integrante de las estructuras paramilitares de San Juan de la Guadua, le ordenó no moverse. El paramilitar la intimidó y la amenazó: “usted no se puede ir de aquí”. Y agregó: “usted sabe, que su familia y usted son sapos de la guerrilla, tenemos información, el comandante el Niche Asprilla me ordenó que la retuviera mientras él llegaba”. Segundos después la obligó a sentarse en una cafetería, donde estuvieron durante 20 minutos. El paramilitar le ordenó apagar el celular, y posteriormente llamó a su mando e informó su operación “ya la tengo, ya está conmigo” . Hacia las 7:00 p.m. la obligó a dirigirse hacia una vivienda, donde los recibió una señora, que sin decir nada inmediatamente organizó una habitación con una cama.

Estando en la habitación el paramilitar le apuntó permanentemente con el arma, luego le ordenó que sacara toda sus pertenencias del bolso de viaje, y la acoso para obligarla a quitarse toda la ropa que llevaba puesta. A pesar de su oposición y rechazo el paramilitar le rasgo todas las prendas de vestir y la regó por toda la habitación. El paramilitar le manifestó: “tenemos que esperar al comandante Asprilla que viene en camino con tres guardaespaldas, y quiere hablar con usted, hacerle unas preguntas”.

Hacia las 9:30 p.m. el paramilitar recibió una llamada con la orden de asesinar a la joven. Y agregó: “pero usted es tan bonita para matarla” Luego la extorsionó y le manifestó: “su cabeza vale cinco millones, llame a un familiar y dígale que le mande la plata, pero no diga para que es, ni donde está”
La joven llamó a su compañero solicitando el dinero exigido y el paramilitar le dijo: “hasta por eso usted está de malas, por no tener plata toca matarla”. La joven le manifestó que no tenía todo ese dinero “si acaso un millón y eso que no creo”. El paramilitar entonces le ordenó nuevamente llamar a su esposo.
Cuando este conoció que solo contaban con un millón de pesos, le ordenó a la joven: “dígale qué bueno, que mañana se la gire a Popayán en la terminal, esta noche, nos tenemos que quedar aquí”. Segundos después empezó a tocarla y besarla, mientras le apuntaba con la pistola y le manifestó: “quédate quieta, la pistola esta sin seguro y se me puede disparar

La joven fue abusada sexualmente en dos ocasiones. La obligó a quedarse desnuda y acostada en la cama junto a él que permanecía con la pistola.
El paramilitar le dijo a la joven que él llevaba 8 años en la organización, que le pagaban $1.000.000 por mes. Agregó que tenía ganas de irse a Venezuela, que unos amigos que le ayudan a hacer unos papeles para irse.

*Viernes 4 de junio hacia las 5: 00 a.m, el paramilitar la obligó a vestirse y luego a subirse a un automotor de servicio público.

A Popayán llegaron a las 7:30 a.m. al terminal de transportes. Luego la obligó a dirigirse a la cafetería “La Española” donde le ordenó llamar nuevamente a su esposo para que mandara la plata. Hacia las 8:30 llegó a la cafetería del terminal una conocida de la joven con el dinero.

El paramilitar le advirtió a la joven: “ahora tengo que ir a matar a una muchacha, para que no me maten a mi”(…) “usted no puede volver a El Mango, porque la matamos, no salga a la calle, quédese encerrada, nosotros tenemos gente aquí y se la ven, se dan cuenta que no la mate y la matan a usted y también a mi”.

Unos 5 minutos después salieron de la cafetería y el paramilitar la hizo subir junto con él en un taxi, con dirección hacia el sur de Popayán, al lugar conocido como “La Chirimía”. Allí el paramilitar se bajo del taxi y le ordenó a la joven que continuara en este.

Es de anotar que el 1° de Mayo en el caserío del corregimiento de El Mango, municipio de Argelia, aparecieron en el colegio y en algunas casas letreros que dicen: “Porque el pueblo nos pidió ya estamos aquí en el mango, AUC, muerte sapos hijueputas “, “muerte a mototaxis”, muerte sapo hijueputa.
Desde ese día ha aumentado el control paramilitar de El Mango es total a pesar del conocimiento de las autoridades y de los retenes que estos mantienen a lo largo de la carretera que conduce a Argelia.

Ante ustedes nuestra Censura Ética ante esta nueva actuación criminal paramilitar, debido a la operación conjunta de estructuras institucionales, que abdicando de su función de protección de la población, son ellas mismas criminales.

Esta violación a una joven, este acceso carnal violento es un nuevo signo de la degeneración de la estrategia paramilitar que se ha enquistado en Argelia, con el silencio cómplice de todas las autoridades civiles locales, con la inoperancia judicial, incapaz de investigar 3 desplazamientos masivos forzados, más de 20 desapariciones y más de 120 asesinatos.

Con profunda indignación,

Comisión Intereclesial de Justicia y Paz