Mentiras de la reconciliación Paramilitar

No es nada nuevo, desde hace casi dos años el panorama indicaba que la desmovilización paramilitar era más que una estrategia de reingeniería militar, se trataba y se trata de algo más que eso. El modelo de sociedad y de Estado creado a sangre y fuego en el Norte de Colombia, Córdoba, Araba Antioqueño, Norte de Choco, Sucre, Magdalena en los últimos 10 años se fue extendiendo en lo militar a todo el país, asegurando un modo de relaciones sociales, un modo de producción, un modo de reconciliación.


No se trata de un proyecto auténticamente antisubversivo. A pesar que declaró la guerra a la guerrilla nunca la atacó, nunca la desterró. Desde los 60 doctrinalmente y desde el 78, el blanco militar de la estrategia paramilitar fue y ha sido la población civil.

El nuevo momento, desde el 2002, de la estrategia paramilitar indica que Se trata de una fase de consolidación de un proyecto totalizante, excluyente, mas allá de lo militar.

Luego de arrasar a la población civil ha ido tejiendo mecanismos de dependencia y de control del tejido social. Mas que de la infiltración en la sociedad civil, en sus diversas expresiones pretende copar la estructuras comunitarias existentes, mentalidades, sensibilidades invirtiendo los contenidos y exigencias mas profundas y sentidas de los diversos sectores de la sociedad, de la organizaciones sociales, en orden a la instauración de un modelo de Estado y una sociedad única.

A través de la estrategia militar encubierta se sigue torturando, asesinando, desapareciendo, desplazando. En los bancos de datos de los organismos de derechos humanos, se calcula que son responsables de cerca de 1.900 violaciones a la vida desde el 1 de diciembre de 2002. Este es un dato mínimo es un reflejo ante no uno sino millares de casos no registrados. El terror sigue logrando su objetivo, el aniquilamiento en vastas regiones del país ha logrado el silenciamiento. El control institucional y social por el terror ha significado para sus victimas el silencio. El control de facto que se realiza en los cascos urbanos de todo el país, en medio de la presencia policial y de la militarización del territorio nacional solo invita a callar, a desesperanzarse, signos evidentes de la erosión del Estado de Derecho.

La connivencia, la tolerancia, la complicidad con agentes estatales se ha ido profundizando, se ha ido cualificando. Esta realidad no es un secreto, es una realidad palpable en cualquier parte del país hoy. No es cuestión del pasado o del origen de estructuras como el Muerte a Secuestradores, MAS, o de la estructuras de San Juan Bosco La Verde, que se ampliaron al Carmen y San Vicente de Chucurí, denuncia de Justicia y Paz, del año 92, que nunca fue aceptada. Es una verdad de Perogrullo. Las motosierras siguen siendo usadas, los patrullajes a pocos metros de fuerzas irregulares y regulares sintomáticas, los resultados operacionales de combates a los paramilitares son propagandísticos.

Hoy dentro del proceso de desmovilización aparece un ocultamiento deliberado del pasado y del presente. El pasado criminal del que no se ha develado los financiadores, los planeadores, los poderes locales, regionales, nacionales, militares y policiales que los constituyeron. El presente de sus estructuras en las que el Estado continua siendo amparador, encubridor o se encubre a través de ellos, y detrás de ambos, intereses privados.

Se uso y se usa del mecanismo de la guerra, de la aniquilación, de la persecución, del terror para imponer un modelo de sociedad y un modo de producción, de relación con la tierra. El modelo de Estado y de Sociedad que se esta estructurando en Colombia no solo esta manchado de sangre, sino de una estrategia social e institucional publicitaria, falsa, mentirosa, y a la vez seductora. Es para los gustos de clise. Ofrece respuestas para la verdad, para la justicia, para el desempleo, para la marginalidad.

Muestra estudios comparativos y estudios de mercadeo de las guerras, ofrenda capitales experiencias de productividad, de mercado justo, de planes ambientales.

No solamente se mata con balas y con hambre. Las balas y el hambre tienen salidas, propuestas y mecanismos propios de solución, para las balas el desarme, 20 mil hombres sin armas aporte para la paz, pero nunca dirán de los esquemas de seguridad militar y policial instaurados para la protección. Para el hambre proyectos agroindustriales pero nunca dirán que las tierras son de los 3 millones de desplazados. Se combinan diversos mecanismos de seducción, de control mental, de imaginarios sociales y de sensibilidades que posan de participativas o de pacifistas, mas allá de requerimientos jurídicos o exigencias políticas, que resuenan como una voz en el desierto en los familiares de las victimas o sus acompañantes.

La seducción discursiva y el autoritarismo son parte de la combinación. Imposición de las decisiones sobre comunidades haciendo uso perverso de los micro lenguajes de la democracia local, posicionamiento de la idea del progreso con el fomento de asociaciones cooperativas y de nuevos empresarios rurales, método de reinmersión y de reconciliación, construcción del imaginario de la paz en Colombia desde la retórica de la reconciliación.

Pero no basta decir democracia, participación, Pero no basta decir paz, progreso, reconciliación, hay que aparecer como. Se trata de hacer verosímil la falsedad y la mentira. Se trata de hacer creíble la pacificación. Se trata de hacer verdadero lo inexistente, la verdad, la justicia y la reparación integral. Mas allá del formalismo legal, es la practica, es el pragmatismo.

No basta aparecer como Señor, hay que hacerse Señor.

En medio de la ausencia de un marco normativo y de la voluntad política que posibilite el Derecho a la Verdad, a la Justicia y la reparación integral para los millares de victimas de crímenes de lesa humanidad y de violaciones de Derechos Humanos de la estrategia paramilitar se ha ido imponiendo una visión pragmática de la paz. Se usa de la palabra verdad para ocultar la mentira. Se usa de la palabra justicia para ocultar la impunidad. Se usa de la palabra reparación para imponer el progreso. Se usa de la palabra democracia para hacer aceptable la imposición. Se usa la palabra reconciliación para confundirla con pacificación.

Se usa la palabra paz para justificar el desarme, sin más.

La estrategia mediática es efectiva pero no profunda ni suficiente. La seguridad mal llamada democrática no ha sido democrática, no ha sido para todos. La cualificación del aparato militar estatal no ha logrado descostrar su transparencia, su capacidad de romper con estructuras encubiertas de tipo paramilitar. Hoy en muchas regiones del país son confusas, poco distinguibles las actuaciones regulares e irregulares del polo estatal/paraestatal.

Hoy la legalización de los capitales de traficantes de drogas en proyectos agroindustriales es evidente al amparo del proceso de desmovilización. La imposición en territorios colectivos de propuestas empresariales vinculadas a la palma aceitera, al caucho, al cacao, de deforestación o reforestación o las tierras destinadas a la extensión ganadera o de proyectos de infraestructura es parte de la estrategia de legalización de las tierras usurpadas ilegal e ilegítimamente y parte de la táctica de copamiento social. Pero al mismo tiempo, es el mecanismo social de la reconciliación, donde las comunidades victimas de desplazamiento, de violaciones sistemáticas a sus derechos humanos se vincularan al mercado laboral, a la contrarreforma agraria parainstitucional y al modelo de reconciliación entre las victimas y los victimarios, al fin y al cabo, como lo expresan analistas, voceros de iglesias cristianas, la única manera de romper el circulo de violencia, es ceder, y ceder es callar, y ceder es olvidar o mejor pensar en el futuro, el culto a los muertos solo produce muertos.

Exigir verdad, justicia y reparación es suicida. Exigir verdad, justicia y reparación no es financiable. Exigir verdad, justicia y reparación es poco realista. Exigir verdad, justicia y reparación espanta el humanitarismo y los apoyos internacionales. Es mejor hablar entre pocos, a puerta cerrada, tal vez en Santa Fe de Ralito. Es mejor callar o hacer un remedo de verdad, y progresar… bienvenidos al futuro, al Estado de hecho, a la democracia sin pan, sin tierra, sin libertad.

Algunas de las mentiras de la reconciliación paramilitar

“Una de las grandes dudas es si van a devolver las tierras que ustedes se apropiaron?

 Es cierto que en el transcurso del conflicto hemos adquirido algunas propiedades que han servido de infraestructura para el esquema de defensa. Me dice que hemos expropiado tierras.

 Le digo una cosa: cuando me formé dentro del esquema de autodefensa, los que se desplazaban eran los ganaderos, los campesinos. O sea que el desplazamiento viene de hace mucho.

A qué le atribuyen ustedes la incredulidad con este proceso?

Yo no creo que sea incredulidad, yo creo que lo que existe es falta de conocimiento de la realidad de las autodefensas, de las regiones en las que hacemos presencia.

No creen que la incredulidad tiene que ver con los secretos que se intuye hay en todo este proceso, y a la cercanía territorial del Presidente con ustedes?

Yo creo que nada tiene que ver con que un presidente tenga propiedades en zonas de influencia de las autodefensas. El Presidente no es simpatizante ni de unos, ni de otros. El Presidente tiene un compromiso con el país y lo está asumiendo.

Otro punto de duda es que este proceso responde a una especie de chantaje por parte de las autodefensas al Presidente, al Estado, a las FF.MM., que hay algo tapado…

Esos son argumentos y argucias que utilizan los enemigos del país y de la paz. Los enemigos de buscarle una solución a los conflictos. Otros, lo hacen por desconocimiento.

Hablemos de las tres palabras que parecen ser la salvación de este proceso: Verdad , justicia y reparación. Qué tanta verdad están dispuestos a establecer?

La que el Congreso y el Gobierno determinen. Y la reparación?

Nosotros también somos víctimas de este conflicto. Aceptamos nuestros errores, ya lo hemos dicho, pero el Estado tiene que repararnos a nosotros, a las comunidades y a todo el país, al no haber impedido este conflicto.

www.elespectador.com octubre 30 de 2004

La realidad es que hasta los jefes paramilitares han planteado desarrollar sus propios proyectos de cultivos de palma y reforestación, entre otros.

En los Llanos, el Bloque Centauros ha planteado la reincorporación de desmovilizados, desplazados y víctimas de la guerra a un gigantesco macroproyecto de palma africana, y no es un secreto que los hombres de Salvatore Mancuso consideran alternativas similares en Córdoba, Urabá y Magdalena Medio.

Estos temas serán analizados el miércoles 3 de noviembre en la zona de ubicación, en Santa Fe de Ralito (Tierralta, Córdoba)cuando el Alto Comisionado de Paz se reunirá con el estado mayor negociador de las Auc para concretar el esquema que se seguirá para desmovilizar 3.000 combatientes de los bloques Bananero, Catatumbo y Suroeste, inicialmente.

Posterior a la definición del cronograma, se realizará en Urabá un trabajo de sensibilización con las comunidades, el viernes 5 de noviembre.

wwww.El Tiempo, 31 de Octubre. 2004

El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa, denunció que las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) están reclutando gente para “aparentar mayor fuerza de la que tienen” en las negociaciones de paz.

… El mandatario Seccional le reiteró al presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, la denuncia que hizo al alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo el viernes anterior, toda vez que esa práctica del grupo ilegal está ocurriendo en zonas donde se alista la desmovilización del bloque Bananero.

“Durante una reunión, los alcaldes del departamento hicieron varias denuncias al comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, en el sentido de que los grupos de autodefensa están reclutando personas en forma acelerada para aparecer en el momento de la desmovilización con un número mayor de efectivos”, precisó Gaviria.

www. El Colombiano. 1 de Noviembre 2004

Entrevista con Mancuso publicada en El Espectador fin de Semana”

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“1. YO ESTOY DANDO UN ALTO AL VACIO

Entrevista a Salvatore Mancuso

Por qué filtró las grabaciones de las negociaciones?

La idea era que se conociera que aquí no hay una negociación por debajo de la mesa. Que se conociera que estamos en un proceso con muchísimas incertidumbres, que tenemos el miedo propio de los seres humanos y que queremos que se nos aclare una serie de situaciones.

Cuáles? Por ejemplo, qué pasa con la Corte Penal Internacional, qué pasa con el calificativo de terroristas, qué pasa con el pedido de extradición de los Estados Unidos?

Son situaciones que nos martillan la mente minuto a minuto. Situaciones que producen temor y un vacío que es necesario resolver.

Hasta dónde los EU están apretando en este proceso? ?Por qué nadie da razón?

La solución o la perturbación del conflicto están en manos de los Estados Unidos, la Unión
Europea y el Congreso de la República. Ellos tienen la llave de la paz o de la guerra en este país.

Sin tener el cálculo, usted se va a desmovilizar?

Yo estoy dando un paso al vacío, me coloco en la posición del que avanza a la vanguardia, tratando de abrirles camino a todos los que vienen detrás. Que el Gobierno y el país muestren la capacidad que tiene de sustituirnos.

Cómo ven el hecho de que el Gobierno tenga el concepto de que en Colombia no hay un conflicto social y político, sino una amenaza terrorista?

Definitivamente este no es un conflicto entre terroristas. No somos terroristas. La guerrilla sí ejecuta actos terroristas. Existe un conflicto interno desde hace muchísimos años, no es bueno desconocerlo. Es bueno asumir la realidad que vivimos a partir del 11 de septiembre.

Las Auc han estado supliendo al Estado, a empresarios y a políticos. Ahora que se desmovilizan, qué harán ellos?

Es el momento de que los políticos que representan a las diferentes regiones que controlamos, asuman la responsabilidad de los intereses de esas regiones.

Una de las grandes dudas es si van a devolver las tierras que ustedes se apropiaron.

Es cierto que en el transcurso del conflicto hemos adquirido algunas propiedades que han servido de infraestructura para el esquema de defensa. Me dice que hemos expropiado tierras.

Le digo una cosa: cuando me formé dentro del esquema de autodefensa, los que se desplazaban eran los ganaderos, los campesinos. O sea que el desplazamiento viene de hace mucho.

A qué le atribuyen ustedes la incredulidad con este proceso?

Yo no creo que sea incredulidad, yo creo que lo que existe es falta de conocimiento de la
realidad de las autodefensas, de las regiones en las que hacemos presencia.

No creen que la incredulidad tiene que ver con los secretos que se intuye hay en todo este
proceso, y a la cercanía territorial del Presidente con ustedes?

Yo creo que nada tiene que ver con que un presidente tenga propiedades en zonas de influencia de las autodefensas. El Presidente no es simpatizante ni de unos, ni de otros. El Presidente tiene un compromiso con el país y lo está asumiendo.

Otro punto de duda es que este proceso responde a una especie de chantaje por parte de las autodefensas al Presidente, al Estado, a las FF.MM., que hay algo tapado…

Esos son argumentos y argucias que utilizan los enemigos del país y de la paz. Los enemigos de buscarle una solución a los conflictos. Otros, lo hacen por desconocimiento.

Hablemos de las tres palabras que parecen ser la salvación de este proceso: Verdad, justicia y reparación. Qué tanta verdad están dispuestos a establecer?

La que el Congreso y el Gobierno determinen Y la reparación?

Nosotros también somos víctimas de este conflicto. Aceptamos nuestros errores, ya lo hemos dicho, pero el Estado tiene que repararnos a nosotros, a las comunidades y a todo el país, al no haber impedido este conflicto.

Ustedes hacen referencia permanentemente a los comunistas?. Realmente este conflicto es ideológico?

El conflicto en que estoy involucrado, inicialmente era un acto de legítima defensa, y en la
medida que fuimos avanzando, empezó a tener la carga ideológica.

Pero hoy Colombia se debate entre la derecha y la izquierda…

Eso no es cierto. Incluso yo no me considero de derecha, me considero de centro. No podemos estar al extremo, porque no le conviene al país.

No le parece que en un escenario futuro habrá todas esas tendencias en el país?

Va a ser una expresión política suprapartidista donde quepan todos los matices que puedan existir en este país. Y los que no se sientan representados, identificados, a eso le vamos a jalar.

En un eventual gobierno del Polo Democrático, cual sería la reacción del movimiento político que crearán las autodefensas?

Nosotros no tenemos oposición a ningún movimiento o partido político. Lo único que siempre hemos pedido es que cumplan con lo que les corresponde, que resuelvan los problemas que tienen las regiones, las comunidades, y que hagan un país para que vivamos todos.

Qué se ha avanzado en este proceso frente al tema de la extradición y del narcotráfico?

No se ha avanzado en absolutamente nada.

El tema del narcotráfico es el de mayor interés para los EU, las extradiciones están inspiradas en el narcotráfico?

No sé. No sé.

Cómo ven, en 2005, el proceso de elecciones y de reelección presidencial?

Va a ser un año duro. Nosotros no nos oponemos a ella, independientemente de lo que la gente piensa de que nosotros apoyamos al Presidente. Cuando existe un buen mandatario, que ha ejecutado bien su función, aunque cojea en lo social todavía, debe tener la posibilidad de que pueda ser reelegido y el país debe crear las condiciones para que eso suceda. En eso se ha avanzado, y yo particularmente estoy de acuerdo con eso y todas las autodefensas estamos de acuerdo.

El Espectador, 31 de octubre de 2004

2. CON CRONOGRAMA DE DEWSMOVIKLIZACION PARAMILITAR LLEGAN LOS DESAFIOS PARA OCUPAR 20 MIL HOMBRES

Esta semana, el Gobierno y las Auc oficializan el inicio del proceso, a Colombia le llegan
retos que no han enfrentado otras experiencias cercanas.

La situación a la que se enfrentarían los ex combatientes no es fácil: el presidente Álvaro Uribe indicó que no harán parte de la Fuerza Pública, los empresarios se resisten a emplearlos y el Estado no tiene cargos para ofrecerles un empleo.

Con todo, el nuevo capítulo de la historia del país podría empezar a escribirse esta semana
con el desarme de 1.600 combatientes de la tropa rural de las Auc en la golpeada región de Catatumbo (Norte de Santander).

Un proceso que, según anuncios de las Auc, se supone gradual pero irreversible, y que a diciembre del 2005 debe haberle arrancado a la guerra 20.000 hombres entrenados para estar en armas.

Se trata de integrar a la sociedad a 20.000 personas que han pertenecido a uno de los ‘ejércitos’ irregulares más temidos -por sus prácticas atroces y sus nexos con el narcotráfico-, pero, a la vez, apoyado por sectores que perciben latente la amenaza guerrillera.

Ejemplos para seguir o rechazar

En el caso de El Salvador, una de las experiencias a las que más se recurre para hacer paralelos en procesos de paz, los miembros de la guerrilla del FMLN que se desarmaron fueron alrededor de 7.000 -sumaron más los que salieron por la depuración de las Fuerzas Armadas (el 50% de un Ejército calculado en 57 mil hombres)-, y en el caso de Guatemala
alcanzaron a ser 2.500 los guerrilleros de la Urng que se desmovilizaron.

En este último caso, las polémicas estructuras de inteligencia militar como las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) y la Policía Militar Ambulante no hicieron parte de los programas de desmovilización.

Y, sin embargo -observan el guatemalteco Raúl Figueroa Sarti y la estadounidense Victoria Sanford, especialistas en caso Guatemala-, son sociedades que por cuenta de la ‘mano de obra’ cesante terminaron enfrentadas a alarmantes niveles de delincuencia común organizada.

Más allá de América Latina sí pueden encontrarse casos de masivas desmovilizaciones como estrategia para terminar un conflicto armado aún en curso. Natalia Springer, colombiana especialista en conflictos armados en el mundo y asesora de organismos internacionales en el tema, refiere las experiencias de Afganistán, República Democrática el Congo, Islas Salomón y Liberia, pero advierte que mientras no haya un acuerdo de paz aceptado por todas las partes “el riesgo de fracaso es alto”. Con todo, menciona casos de posconflicto de un número muchísimo mayor de personas que las que enfrentará Colombia con este desarme (ver recuadro).

Experiencias pasadas

Por su parte, expertos como el senador Rafael Pardo, ex consejero de paz; Álvaro Villarraga, vocero ante el Consejo Nacional de Paz de las guerrillas desmovilizadas;el abogado Ernesto Borda y el ex canciller Augusto Ramírez Ocampo, estos últimos del equipo de la ONU para el caso de El Salvador, piden mirar directamente a Colombia. Si hay un país con experiencias en desmovilizaciones es, precisa y paradójicamente, este.

Pardo rescata de las experiencias colombianas pasadas los proyectos productivos colectivos, pero observa que esta vez sí deben recibir asesoría y acompañamiento constante del Estado.

Los temores son fundados. Villarraga rescata del proceso con el Epl, del que es reinsertado, proyecto como el de confecciones textiles en Medellín o el de la finca ganadera en el sitio ‘El 12’ en Tarazá (Bajo Cauca). El primero, boyante en los primeros años, fracasó tras la crisis del sector textil. El segundo, que fue un éxito en el modelo cooperativo, está abandonado. Seis de 30 de los desmovilizados que integraban la cooperativa fueron asesinados, uno está exiliado, veintiuno se cuentan en los registros de desplazados y los dos que se arriesgaron a quedarse fueron sometidos a las órdenes ‘paras’. “Se necesita un mayor compromiso estatal para preservar los proyectos”, añade Villarraga.

La realidad es que hasta los jefes paramilitares han planteado desarrollar sus propios proyectos de cultivos de palma y reforestación, entre otros.

En los Llanos, el Bloque Centauros ha planteado la reincorporación de desmovilizados, desplazados y víctimas de la guerra a un gigantesco macroproyecto de palma africana, y no es un secreto que los hombres de Salvatore Mancuso consideran alternativas similares en Córdoba, Urabá y Magdalena Medio.

El tema no es nuevo para ellos. Funpazcor, de la familia Castaño Gil, incentivó proyectos productivos de papayuela y otras frutas en las fincas del Urabá chocoano, antioqueño y cordobés con desmovilizados de la disidencia del Epl que se les rindió.

A un gran problema, una gran solución

El desafío para el Estado es cómo evitar microempresas y minifundios. “Adjudicar pequeñas parcelas no funciona. Hay que organizar grandes empresas agropecuarias en donde a la gente se le dé títulos, algo así como tener acciones”, dice Ramírez Ocampo.

El ex ministro recuerda lo ocurrido a principios de los 80, cuando siendo él alcalde de Bogotá reinsertó a militantes del M-19 y de las Farc a cambio de taxis, y advierte que el esquema de casa, carro y beca está agotado, pues se trata de un modelo en esencia individualista. Borda comenta que eso no solo fracasó aquí. En El Salvador, dice, los ex combatientes salieron a vender las parcelas que les asignaron, pues la falta de competitividad les cerró toda probabilidad de renta. “Se les dio un pedazo de tierra para morirse en ella”, cuenta.

Explotación de la tierra

En el mismo sentido de Ocampo y Borda tercia la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán), que la semana pasada le presentó su propuesta escrita al Presidente para darle una nueva dinámica al campo tras la desmovilización ‘para’.

“En las zonas donde hay control de las Auc son las armas las que generan la cohesión social, obviamente represiva o intimidatoria. Ahora la cohesión debe ser garantizada con el desarrollo económico sostenible de esas áreas”, enfatiza José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán. Explica que de las 476 mil explotaciones ganaderas existentes, 234 mil son de productores de menos de 10 cabezas de ganado, por lo que los proyectos productivos deben ser jalonados con centros de servicio de apoyo tecnológico para miembros de autodefensas desmovilizadas, desplazados por la violencia y campesinos de la región. La extinción de dominio es camino hacia esa estrategia.

La fórmula de colonias agrícolas y proyectos productivos colectivos, en principio, le saldría al paso a lo que Pardo y Ramírez Ocampo perciben como una de las dificultades más grandes de la desmovilización: la imposibilidad de copar las expectativas de empleo formal para los reinsertados de la guerra.

Sector privado teme abandono del Gobierno

La experiencia del bloque Cacique Nutibara en Medellín –desmovilización urbana de parte de la tropa ‘para’ realizada en noviembre del 2003- muestra las enormes dificultades de que el sector privado absorba este número de personas. De los 864 desmovilizados,menos de 50 han logrado ser vinculados.

“Es difícil para un empresario en particular medírsele a este problema cuando no hay claridad en el acompañamiento institucional. Qué garantías hay de que el Gobierno no nos
deje colgados de la brocha?”, dice un empresario de proyectos agroindustriales que para referirse crudamente al tema prefiere omitir su identidad. “Debe crearse una figura estable, que tenga autonomía y presupuesto propio. Que deje de ser una oficinita en el Ministerio del Interior y pase a ser una institución de nivel”, señala Pardo.

Este Gobierno eliminó la Dirección General de Reinserción, adscrita a la Presidencia de la República, y ahora maneja los programas individuales de reincorporación de guerrilleros y paramilitares a través de oficinas en los ministerios de Defensa y del Interior.

Así, hoy no hay un marco jurídico para las desmovilizaciones colectivas. Ni siquiera se sabe cómo operarán los mecanismos de verdad, justicia y reparación. Prima el temor y falta conciencia sobre las puertas que deben abrirse a los reinsertados. A buscar la inclusión social Jaime Jaramillo Panesso, coordinador de la Comisión Facilitadora de Antioquia, invita a enfrentar los desafíos que Medellín hoy sortea con los desmovilizados del Nutibara.

“Lo que he visto en los desmovilizados es que ellos comienzan a reconocerse a sí mismos. Comienzan a ser respetado por sus familias y en sus propios barrios. Han cambiado la forma de relacionarse con su sociedad”, describe.

Algunas frases del escritor y periodista Arturo Guerrero, que estuvo capacitando a parte de esos 864 jóvenes, muestran los desafíos de lo que viene con hombres entrenados para matar.

“Ellos han sido desahuciados por la sociedad desde que nacieron. Han sido reclutados a las armas como la única oportunidad que les dio la vida. Hay que hacerles sentir el valor de la vida. No solo la de los demás, sino la de ellos mismos, porque no creen que la vida valga. Por eso la quitan y a eso no le ven problema”.

Bajo ese panorama, coinciden los expertos, la perspectiva de grandes proyectos productivos que eviten mayor desarraigo, que garanticen la cohesión de grupos de desmovilizados en torno a la producción, y no al poder de las armas, y que sean autosostenibles debe ser la primera opción a considerar.

Esto, al margen de que el Gobierno insista en su programa bandera: ‘Empresarios exitosos por la paz’, que el propio Comisionado de Paz describió como insuficiente en un foro en Fescol al referirse a las “sanas preocupaciones” que plantea una desmovilización masiva.

Desmovilizaciones posconflicto

En Bosnia-Herzegovina se desmovilizaron alrededor de 370.000 combatientes de tres fracciones armadas durante los cinco años siguientes al acuerdo de Dayton, en 1995.

En Etiopía, el Banco Mundial financia un proyecto bianual de desmovilización cuyo objetivo es la reintegración de 150.000 soldados, entre ellos 17.000 inválidos. Angola ha visto la desmovilización de 97.138 guerrilleros de UNITA desde la firma en 2002 del memorando de paz entre gobierno y guerrilla hasta ahora.

En El Salvador se preparó una nueva fuerza de 10 mil hombres, 20 por ciento de guerrilla del Fmln y 20 por ciento de la Fuerza Pública que venía de atrás (anterior a los acuerdos de 1990). El resto eran ciudadanos que entraron a formar parte de la Policía Nacional Civil mediante convocatoria pública y abierta. Se encargó a la ONU de hacer la selección de ese 60 por ciento faltante y de montar una misión para vigilar los acuerdos.

Debate desmonte versus legalización

Más allá de la declaración del Presidente que descartó la integración de tropa ‘para’ a las
Fuerzas Militares, principalmente por los nexos con el narcotráfico, especialistas en el tema plantean su visión frente a este debate: Carlo Nasi, director de especializaciones en Ciencia Política de Uniandes:

“La propuesta es particularmente difícil de implementar, en buena parte por toda la problemática de derechos humanos. Juventud no es sinónimo de que no haya hechos violatorios graves. En Sierra Leona los niños y jóvenes son los que han cometido actos atroces, pues han sido entrenados más temprano para eso. “Una de las acusaciones históricas que se le ha hecho a las Fuerzas Militares es de colaborar con los grupos ‘paras’. Justamente cuando se ha hecho un esfuerzo por limpiar la imagen del Ejército, incorporarle ‘paras’ podría ser cuchilla para su propio pescuezo”.

Sacerdote jesuita Fernán González, del Cinep:

“El problema con los ‘paras’ es que no son extraterrestres. A ellos los produjo la tierra: de dónde salieron? ?De dónde vinieron? “La pregunta que salta es: ?qué probabilidades tiene la oposición de hacer política en esas regiones cuando uno de los actores políticos está respaldado por un actor armado?”.

Ernesto Borda, de la Comisión de Conciliación Nacional:

“La gente de base que ha estado en el conflicto tiene la disciplina y pericia propia de las tareas castrenses. Tras una clara valoración jurídica de cada candidato y procesos serios de selección y formación, la sociedad puede aceptar que esas personas cumplan tareas de seguridad ciudadana”.

Raúl Figueroa Sarti, guatemalteco, y Victoria Sanford, estadounidense, especialistas en caso Guatemala:

“En Guatemala fue un hecho que figuras como los comisionados militares siguieron con el mismo poder intimidatorio. Quien tiene la estructura, gana”.

BIBIANA MERCADO RIVERA
Subeditora El Tiempo 31 de octubre de 2004

3. AUC RECLUTAN MAS HOMBRES

En antioquia se alista desmonte de dos bloques en Urabá y el Suroeste. Según informe del Gobierno Auc han violada tregua: 390 homicidios. La denuncia la reiteró el gobernador de Antioquia al Presidente Uribe V.

Por
Elizabeth Yarce
Medellín

El gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa, denunció que las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) están reclutando gente para “aparentar mayor fuerza de la que tienen” en las negociaciones de paz. Pese a que la declaratoria de un cese de hostilidades del grupo armado ilegal fue en diciembre de 2002, casi dos años después las Auc reclutan nuevos combatientes lo que según las autoridades significa una violación de esa tregua.

El mandatario Seccional le reiteró al presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, la denuncia que hizo al alto comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo el viernes anterior, toda vez que esa práctica del grupo ilegal está ocurriendo en zonas donde se alista la desmovilización del bloque Bananero.

“Durante una reunión, los alcaldes del departamento hicieron varias denuncias al comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, en el sentido de que los grupos de autodefensa están reclutando personas en forma acelerada para aparecer en el momento de la desmovilización con un número mayor de efectivos”, precisó Gaviria.

“No tenemos ninguna intención de auspiciar ni tolerar este tipo de actividades y vamos a ser muy estrictos y no vamos a tolerar ese tipo de actividades durante el proceso de desmovilización”, agregó durante un consejo regional que se realizó en Ciudad Bolívar, Suroeste antioqueño.

Recordó que en el caso de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara, el 25 de noviembre del año pasado, en Medellín, se denunció en su momento que integrantes de las bandas se habían beneficiado de ese proceso y que esa situación podría dificultar las cosas en materia jurídica.

En este punto, el Alto Comisionado de Paz dijo el pasado 27 de septiembre que no todas las personas que depusieron las armas eran en realidad combatientes de Auc. “Quiero aclarar que desde el momento en que se dio la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara supimos que había, al menos, 30 por ciento de delincuentes comunes de bandas que operaban en Medellín”, explicó en ese momento.

El domingo, en una entrevista publicada en este diario, reveló una preocupación mayor que motivó al Gobierno a exigirle a las Auc el desmonte del bloque Héroes de Granada, que hace presencia en el Oriente antioqueño: “Se han hecho acusaciones de que detrás de los desmovilizados del Cacique Nutibara podrían estar actuando otros grupos de las Auc. Lo quiero decir con claridad: no quiero reanudar este debate público porque esto lo debemos manejar de manera muy discreta con la Gobernación y la Alcaldía”, sostuvo Restrepo.

Se define desarme

Estos temas serán analizados el miércoles 3 de noviembre en la zona de ubicación, en Santa Fe de Ralito (Tierralta, Córdoba)cuando el Alto Comisionado de Paz se reunirá con el estado mayor negociador de las Auc para concretar el esquema que se seguirá para desmovilizar 3.000 combatientes de los bloques Bananero, Catatumbo y Suroeste, inicialmente.

Posterior a la definición del cronograma, se realizará en Urabá un trabajo de sensibilización con las comunidades, el viernes 5 de noviembre.

Ayuda al lector

Cese de hostilidades de Auc no es total Según un informe de la oficina del Alto comisionado de Paz, las Auc redujeron sus ataques desde que decretaron en diciembre de 2002 un cese de hostilidades para poder negociar con el Gobierno. No obstante, las cifras preocupan a las autoridades: Desde ese día las Auc han cometido 390 homicidios y 17 matanzas.

La evaluación corresponde a los primeros 21 meses del cese de hostilidades e indica que los casos de homicidios se redujeron en 67 por ciento y las matanzas en 83 por ciento. Entre febrero de 2001 y noviembre de 2002, las Auc cometieron 1.172 homicidios y 100 masacres o matanzas, es decir, ataques con tres o más víctimas. Organismos de derechos humanos llamaron la atención para que el Gobierno revise los casos de desaparición forzada desde 2002 hasta la fecha.

Elizabeth Yarce, El Colombiano. 1 de noviembre de 2004”

Bogota, D.C., 2 de noviembre de 2004