Crísis de la minería

Las grandes mineras se están mordiendo las uñas por los pésimos resultados de sus ganancias en lo que va del 2013. Las tres empresas que explotan el Cerrejón, por ejemplo, han tenido caídas dramáticas en comparación con el año pasado: las de Anglo American cayeron 68%, las de BHP Billiton cayeron 29,5%, y la recién fusionada Glencore Xstrata, que publicará hoy sus resultados financieros para el segundo trimestre, ya ha debido asumir pérdidas en sus activos por US$7.700 millones desde la fusión (el precio de sus acciones ha caído casi 20% en lo que va del año).


La caída en las ganancias de las empresas mineras puede presagia el fin de la era dorada para la este sector.

Las grandes mineras se están mordiendo las uñas por los pésimos resultados de sus ganancias en lo que va del 2013. Las tres empresas que explotan el Cerrejón, por ejemplo, han tenido caídas dramáticas en comparación con el año pasado: las de Anglo American cayeron 68%, las de BHP Billiton cayeron 29,5%, y la recién fusionada Glencore Xstrata, que publicará hoy sus resultados financieros para el segundo trimestre, ya ha debido asumir pérdidas en sus activos por US$7.700 millones desde la fusión (el precio de sus acciones ha caído casi 20% en lo que va del año).

Todos los directores ejecutivos (salvo Ivan Glasenberg, el orgulloso CEO de Glencore Xstrata) han dicho estar insatisfechos con los resultados; y todos, incluido Glasenberg, coinciden en que la culpa la tiene la caída en el precio de las materias primas. Al tiempo, las mineras confían en que habrá una recuperación gradual de los precios.

Eso, sin embargo, es improbable. Aunque es recurrente la publicación de artículos en los diarios económicos diciendo que la caída del oro ha llegado a su fin, eso no acontece; y aunque ahora se anuncia que el precio del carbón se recuperará con la llegada del invierno en el hemisferio norte, hace seis meses los precios también fueron mediocres.
Las mineras están menos dispuestas a aceptar lo que los análisis de bancos como Goldman Sachs, Deutsche Bank y Citigroup anuncian: la muerte de la bonanza en las materias primas.

Durante los últimos diez años, Colombia ha estructurado su economía y su política confiada en la solidez de la bonanza, como lo prueba el desenfreno en la concesión de títulos mineros durante los gobiernos Uribe-Santos y el optimismo santista en la locomotora minera.

Pero la locomotora está perdiendo impulso. Colombia quedó estructurada como un país minero precisamente cuando acabó la bonanza de los precios en los minerales. Ahora deberá soportar cómo, a costa del país (de sus trabajadores, de sus ingresos tributarios y de su medio ambiente) las mineras hacen los ajustes y recortes necesarios para regresar a un terreno positivo, en un contexto de precios bajos.

Las causas que más se citan para la caída en los precios de los minerales es la desaceleración del crecimiento en las grandes economías: China, Europa y Estados Unidos.

Los ajustes monetarios en China han reducido la cantidad de dinero que el gobierno gasta para sostener el crecimiento, en una estrategia que asegura estabilidad a largo plazo, pero que sacrifica velocidad a corto plazo.

Europa superó el peor momento de la crisis de deuda en la zona euro, pero está lejos de estar plenamente recuperada. Aunque las últimas cifras arrojan que salió de la recesión de año y medio, su motor económico, Alemania, creció tan sólo 0,7%.
La economía de los Estados Unidos también crece lento, y es incierto el efecto que tendrá la reducción de las compras de activos por US$85.000 millones que realiza la Reserva Federal para fortalecer a la economía estadounidense. Se pronostica que la reducción en la inversión del banco central comenzará en septiembre y esto golpeará a los precios de las materias primas.

Pocos son tan optimistas o ingenuos como para pronosticar un giro radical de las tendencias en menos de 10 años, y un regreso al crecimiento de comienzos de la década del 2000, cuando comenzó a diseñarse el modelo minero para Colombia.

Las manifestaciones de trabajadores del agro y la minería son, entre otras razones, por las malas condiciones de trabajo y por la caída en los precios de sus productos; y desgraciadamente el mercado internacional no los va a favorecer en el corto plazo. Si el gobierno no interviene directamente con ayudas económicas la situación será cada vez peor para los campesinos, pues probablemente seguirán cayendo los precios de productos como el maíz, el arroz y el café.

En cuanto a las mineras, lo más probable es que comiencen a despedir trabajadores. Ya lo están haciendo en otras partes del mundo. Esta semana Anglo American Platinum anunció que despedirá a 7.000 mineros en el cinturón de platino de Rustenberg, en Sudáfrica, y Río Tinto eliminará 1.700 empleos de la mina de cobre de Oyu Tolgoi, en Mongolia.

Twitter: @santiagovillach

http://www.elespectador.com/opinion/crisis-de-mineria-columna-440998