Boletín informativo de actualización sobre la situación de inseguridad de Colemad y fuerzas sociales del espacio pluricultural de mujeres constructoras de paz de la región caribe (Colombia)

Hace seis días, las Autodefensa Gaitanistas de Colombia, realizaron la declaratoria de un paro armado en la región Caribe y otras regiones del país. Dicha declaratoria, se ha materializado, desde la madrugada del cinco de mayo (2022) en hechos de violencia representados en confinamientos, ocupación de veredas, retenes ilegales, niños y niñas sin escuelas, las actividades comerciales suspendidas, restricciones de movilidad, quema de buses y motos, civiles en medio del fuego cruzado, y lideres sociales asesinados. Principalmente, en zonas rurales ubicadas en las subregiones de Montes de María, Sierra Nevada – Perijá y Sur de Bolívar. Lugares que, al estar bajo el control de este grupo armado ilegal, concentran la mayor cantidad actividades violentas en el marco del paro armado declarado. A la fecha, transcurrido cinco días de la declaratoria paro armado la crisis humanitaria en los territorios del Caribe crece exponencialmente.

Las restricciones impuestas por los actores armados y el miedo que invade los territorios obstaculizan la consecución de alimentos y agua, ambos, elementos esenciales para la vida. A esto, se suman las medidas adoptadas por centros médicos y hospitales municipales de suspender los servicios médicos, quedando en la incertidumbre procedimientos médicos asociados a tratamientos de enfermedades catastróficas, terminales, cirugías y atención médica prioritaria de mujeres, niñas, niños.

Lo mismo ocurre con escuelas y centros de atención a la primera infancia donde las clases y la atención siguen suspendidas, en algunos casos por disposición de las autoridades administrativas, por la falta de garantías para los docentes, y por el miedo latente en las comunidades. Así también, ha resultado fuertemente impactada la frágil economía de subsistencia de las comunidades ante la imposibilidad de comercializar sus cosechas. De acuerdo con los relatos de campesinas/os de la región, “la única opción es regalarlos antes que se pierdan” o “seguir comiendo yuca con yuca”, porque quienes se han arriesgado a hacerlo han enfrentado retenciones, lesiones y la quema de sus vehículos.

Las recomendaciones de las autoridades giran en torno a la militarización y reforzar el confinamiento de las comunidades con medidas de toque de queda y recomendaciones de quedarse en casa como medidas para preservar la vida, ¿¡CUÁL VIDA!?… La que lentamente se consume por la violencia, el hambre, el desabastecimiento, la falta de agua, la perdida de las cosechas, en medio de un contexto de desprotección sistemática que se exacerba, ante la incoherencia de quienes instan a acciones, pero no hacen nada, frente a territorios priorizados para la paz sumidos en la guerra, y de la omisión del Estado frente a su obligación de acción para proteger la vida. Ahondándose con ello una crisis humanitaria producto del escalamiento de la violencia.

Este contexto, que impacta de forma diferenciada a mujeres, niñas y niños; aumenta los niveles de riesgos de VBG y los niveles de materialización de riesgos contra las defensoras, que amenaza la vida y la permanencia digna en el territorio, hace parte de un continuum de violencia que se viene denunciando desde hace meses y el agravamiento de la crisis humanitaria que hoy atraviesan las mujeres, niñas, niños de estas comunidades es resultado de una falta de debida diligencia del Estado para garantizar sus derechos. Desde COLEMAD y el Espacio Pluricultural de Mujeres Constructoras de Paz de la Región Caribe, insistimos, de forma URGENTE en el acompañamiento de la comunidad internacional, organismos de Naciones Unidas, organizaciones de cooperación internacional, Cruz Roja Internacional, Defensoría del Pueblo, para la adopción de una agenda humanitaria que permita la verificación de las condiciones de las poblaciones afectadas, en particular de las mujeres, niñas y niños. Así como también, se vigile y verifiquen las condiciones de acceso y disponibilidad de los mínimos vitales de alimentación, acceso al agua y condiciones de salud de la población principalmente de corregimientos y veredas más apartados de las cabeceras municipales. Así mismo la adopción de planes de prevención y asistencia humanitaria de emergencia en las situaciones de graves violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al DIH.

#Sin ViolenciasPorLaPaz #NiUnaMenos #SOSCaribe

Fuente: https://www.facebook.com/ASOCOLEMAD/photos/pcb.3099218227056369/3099212733723585

 

 

 

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