Absolución a la vista

La “decisión” del ex presidente Uribe de pedir que la comisión de absoluciones haga público el proceso que se le siga por las chuzaDAS deja otra vez en claro la manera como manipula la información a su antojo.


Esas sesiones son públicas no porque Uribe lo diga, sino porque eso es lo que la ley ordena. Pero además qué importa que las sesiones sean o no públicas si no existe la menor posibilidad de que esta comisión investigue seriamente al ex mandatario. Primero porque no tiene las herramientas para hacerlo y segundo porque Uribe está blindado ya que el presidente, vicepresidente y secretario de la comisión son uribistas. Ya sabía que algo malo había hecho y por eso exigió esa conformación.

Ya lo hemos dicho varias veces que si Uribe de verdad quisiera que lo investigaran debería renunciar al fuero y pedir la conformación de un tribunal especial integrado por los mejores abogados del país. Esa sería la conducta decente y correcta, conceptos éstos que ciertamente Uribe ha demostrado desconocer. No hay absolutamente nada que el ex presidente haga o diga que no tenga un tufillo de manipulación o mentira.

Esto se evidencia en cosas como las que contó su primo Mario Uribe en la revista Semana, de donde queda claro que Uribe ayudó a su primo en el pasado para que no dijera lo que dijo.

Eso explica (bueno es un decir porque es inexplicable) los seguimientos a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que estaban investigando a los parapolíticos. Que no nos vengan ahora a hacer creer que todas esas conductas criminales las ordenaba la de los tintos y la Mata Hari.

Seamos serios: el Gobierno al más alto nivel sabía lo que estaba haciendo y para qué lo estaba haciendo, pues es claro que necesitaban saber previamente las decisiones de los togados, para poder mantener informados a los delincuentes cercanos y queridos por ellos.

Y hablando de chuzaDAS, qué inconveniente resulta que Colombia siga designando embajadores como César Mauricio Velásquez cuando desde su nombramiento se podía prever que lo iban a vincular al tema de las interceptaciones ilegales. Me imagino que el Papa no debe estar muy contento de saber que uno de los muchachos del Opus Dei, el embajador colombiano, está bajo la lupa de la justicia colombiana.

Ojalá esas investigaciones lleguen hasta las últimas consecuencias, pues sería la primera vez en la historia de Colombia que un gobierno acaba con cuatro ex directores del DAS presos y, aun, con el propio secretario general de la Presidencia, Don Berna Moreno, tras las rejas. Y hablando de rejas, ¿por qué no ha empezado el juicio en contra de Sabas Pretelt y en qué anda la investigación del ex ministro de desprotección social Diego Palacio?

Notícula: Es absolutamente increíble que sigan posponiendo las audiencias de los procesos penales de los falsos positivos en Soacha. La impunidad acá nos permitirá ir a la Corte Penal Internacional con las madres de esas víctimas.

Twitter @fzuletalleras