Se extienden siembras de coca promovidas por paramilitares.

En medio del control militar que enuncian tener los efectivos de la brigada 17 en Curbaradó y Jiguamiandó se continúa extendiendo la siembra de coca por parte de paramilitares y la movilidad de ellos dentro de los territorios de las comunidades negras.

Los laboratorios de cocaína se encuentran en plena actividad en los límites entre los territorios colectivos en el caserío de Santa Rosa de El Limón, de Vigía de Curbaradó. Hasta allí continúan ingresando insumos para el procesamiento que continúan cruzando por los retenes militares ubicados en Brisas de Curbaradó, Camelias y Anadalucía Caño Claro. De acuerdo con testigos, las mismas camionetas ingresan con los insumos como ocurrió en la mañana de hoy. Durante la última semana en las mismas camionetas sale la cocaína hacia el municipio de Mutatá en horas de la noche.

Una semana después de conocida la desaparición de Eberto González, se constató la presencia dentro del grupo paramilitar que opera en Gengadó Medio, lugar de la desaparición forzada, de un trabajador de los empresarios de La Tukeka, portando arma larga.

Los militares que suelen realizar retenes se retiran en ocasiones cuando las camionetas ingresan o salen del territorio colectivo.

Simultáneamente, los paramilitares al mando del conocido como El Mono”, que circula entre Santa Rosa de El Limón, Vigía de Curbaradó; Santafe de Churima, Jiguamiandó; Andalucía Caño Claro, Curbaradó, con grupos entre 17 paramilitares y 100 paramilitares, continúa intimidando a los pobladores, preguntando por los líderes que le han denunciado y aseverando que con su presencia se asegura el progreso de las comunidades y los acuerdos con las empresas para la siembra de coca, de palma, de banano y la ganadería extensiva.

Los paramilitares que han circulado entre los poblados de Cetino y Llano Rico en Curbaradó, que se han calculado en 300, por diversos testigos, ha iniciado la promoción y la protección de siembras de hoja de coca entre Apartadocito y Llano Rico.

De acuerdo con las familias afectadas son cerca de 3 hectáreas sembradas con coca en las dos últimas semanas. Estiman los pobladores que se instalarán laboratorios de cocaína. Los 300 paramilitares suelen dispersarse entre Cetino y Llano Rico, en la zona montañosa existe un campamento y en los espacios planos se mueven de civil o en grupos no mayores de 30 personas.

Según una fuente con acceso a los paramilitares han acordado con sectores militares, policiales y empresariales postergar sus actuaciones contra la población, aseguran que las denuncias les han afectado. La fuente sostiene que las pretensiones de los sectores empresariales de controlar el desarrollo del censo y decidir sobre la elección del representante legal de Curbaradó se mantienen. “Hemos invertido mucho dinero y no lo vamos a perder”, aseguran los empresarios.

Los integrantes del consejo comunitario reclamantes de tierras continúan siendo blanco de operaciones paramilitares con instalación de retenes intermitentes sobre algunas vías que conducen a Mutatá o a Belén de Bajirá y en Brisas de Curbaradó. Los paramilitares han retenido a integrantes de los consejos menores comunitarios en Belén de Bajirá y se han movilizado por agua en el río Jiguamiandó y por tierra sobre las Zonas Humanitarias de Caracolí, El Tesoro Camelias, El Tesoro, Llano Rico, como ha ocurrido entre el 19 y 20 de agosto pasado.

Igualmente, LUIS FERIAS integrante del consejo comunitario en Curbaradó fue hostigado por dos hombres armados. Estos luego de dispararle por la espalda huyeron buscando refugio en predios ocupados de mala fe por invasores promovidos por empresarios y paramilitares, desde diciembre de 2010.

A pesar de las insistentes alertas y comunicaciones al alto gobierno, las actuaciones de los paramilitares continúan su accionar pretendiendo definir el uso de la propiedad colectiva.

Bogotá, agosto 23 de 2011


Comisión Intereclesial de Justicia y Paz