Piedad Córdoba dice que no se arrepiente de sus afirmaciones en Cauca sobre presunta siembra de minas explosivas por parte de la Fuerzas Armadas, y sobre su llamado a las comunidades para que desarrollen una “resistencia civil” frente a la guerra. Pero niega ser enemiga de los militares. Y asegura que, según sus análisis, el gobierno Santos y las Farc sí han “coqueteado”.
Cecilia Orozco Tascón.- Cuando usted arengó a unos habitantes de Miranda, Cauca, en días pasados, ¿calculó el escándalo y los ataques que sobrevendrían por lo que dijo?
Piedad Córdoba Ruiz.- No, no lo calculé. Cuando se está comprometida con la defensa de los derechos sociales no se piensa si las acciones o los acompañamientos que se hacen van a dar réditos políticos o electorales. O si por el contrario, algunos de los representantes del poder van a molestarse. Mi discurso era, claramente, de solidaridad con una causa que creo justa y mi indignación por lo que vi y escuché me impulsó a expresar mi rechazo.
C.O.T.- ¿El contenido de su discurso fue espontáneo?
P.C.R.- Las palabras que pronuncié nacieron allá, de la rabia y el dolor por los problemas que padecen los habitantes del Cauca. También me impulsó a decir lo que dije la admiración por el valor con que ellos, que son un ejemplo de dignidad colectiva, enfrentan la adversidad. Ahora, quiero dejar claro que la espontaneidad de mi discurso no significa desconocimiento del azaroso contexto social que reina en la zona.
C.O.T.- O sea, ¿no se arrepiente de sus afirmaciones?
P.C.R.- Para nada. ¿Qué cree que les diría hoy a los indígenas y a los afrodescendientes que han sido despojados, humillados y amenazados? ¿Que se callen, que se escondan silenciosos para que no los ataquen, o que luchen como lo han venido haciendo?
C.O.T.- Precisamente su encuentro con las comunidades y sus palabras sirvieron para que sus contradictores aseguraran, otra vez, que usted “se pasó” al bando de la guerrilla. ¿Qué les respondería?
P.C.R.- Reiteraría que expresé mis opiniones ante lo que consideré injusto. Les diría también que mi actitud y mis palabras no me hacen guerrillera. Y les preguntaría, a mi vez, si la militarización y las salidas de fuerza van a solucionar el conflicto del país o si es legítimo asumir automáticamente que un habitante de la zona involucrada en los combates que no se conforme con esa situación es un enemigo interno, un terrorista o un cómplice.
C.O.T.- ¿Con base en cuáles hechos aseguró que las Fuerzas Militares no son amigas de la población y que deben ser “expulsadas” de los territorios indígenas?
P.C.R.- Recorro el país popular con frecuencia. E interpreto aquello de lo que he sido testigo como defensora de derechos y trabajadora por la paz que soy. Además, verifico y corroboro lo que veo. ¿De dónde he obtenido la información? De la que me brinda la gente, los investigadores, impecables organizaciones defensoras de derechos y un equipo interdisciplinario que me acompaña. Los datos se encuentran también en las denuncias y exigencias que hacen las comunidades. El problema es que nadie escucha.
C.O.T.- Pese a eso, ¿no cree que se sobrepasó en lo que afirmó?
P.C.R.- Pues algunos me han cuestionado por “boquisuelta” y otros, por el tono en que hablé. También han dicho que mis afirmaciones son ligeras, pero quienes me califican no conocen la crítica situación del Cauca. Estuve allá y escuché las quejas de las comunidades que pueden cotejarse y contrastarse con sucesos públicamente conocidos. Para mí es claro que no puede haber una operación de inventiva colectiva tan perfecta si se tratara de eso.














